“El arte urbano y callejero está expuesto a ser vandalizado, esto es algo que pasa en todas partes del mundo, y no hay nada que se pueda hacer; el tiempo avanza y corroe las paredes, y hasta la misma salida del sol va deteriorando a la obra”, dicen Verónica Corrales y Fernando Gallucci.

En el sitio oficial de este dúo de artistas, Ruido, se indica que bajo la pandemia llevan realizadas más de 50 obras en distintos espacios de la región. El grupo ha creado el proyecto El Circuito del Mural que se propone embellecer con murales, pero algunos de ellos han sido literalmente tapados por leyendas políticas.

No son los únicos. En el Centro Juan B. Terán (Marco Avellaneda al 200) la obra de Leandro ‘Coche’ Fernández no se encuentra desde fines de abril: según las autoridades la cobertura de seguridad que la protegía fue forzada (la imagen de Maradona ya no puede verse allí).

Cuando se trabaja en la calle la exposición tiene un alto riesgo, y eso lo saben los mimos, los teatristas, los performes y los artistas en general.

Son como las reglas del juego del arte urbano: cuando se interviene en el espacio público, todo (¿?) está permitido como respuesta. Por tanto, no siempre la interacción con el espectador se resuelve como lo desean los artistas.

“Buscamos el feedback con las intervenciones a espacios expropiados impunemente por la propaganda política, publicidad, abandono o vandalismo, que las personas sean espectadores activos y puedan sumar y colaborar con esta iniciativa”, indican Corrrales y Galucci.

El dato objetivo es que gran parte de sus trabajos han sido tapados con propagandas de candidatos políticos.

¿Revancha?

Y todo parece indicar que ahora es el turno del arte. Cómo no recordar que en la garita derruida del tren en calle San Juan (entre Suipacha y Marco Avellaneda) un enorme gato rosado con barbijo fue directamente borrado por la leyenda “Osvaldo Jaldo, apoya José Décima”. El mural de Ruido se hizo cubriendo otra pintada política.

Pero, el arte se toma algo así como un revancha, o un desquite. Sobre la verde consigna de “Manzur, Alito apoya” se impuso el enorme y corpulento gato de más de cuatro metros de altura, con su rostro negro (en San Martín y avenida Ejército del Norte).

¿Una revancha?

“Creo que es más que eso. Porque no se trata de militar de un bando o de otro, ni generar mensajes de odio o de competencia; nuestro propósito está en embellecer la ciudad; sabemos que el concepto de belleza puede ser bastante subjetivo, pero queda claro que cualquier cosa queda mejor en una pared que una propaganda política, y como artistas no nos queda otra que seguir produciendo nuestra obra y esas paredes por lo general son puntos urbanos importantes”, responden los artistas ante una pregunta de LA GACETA.

Apenas unas horas

- ¿Cómo la llevan con su obra?

- El miércoles pasado pintamos un gatito en Próspero Mena y Lamadrid; más de cuatro horas nos llevó hacer el mural y una fue solo para limpiar el lugar y lijar las paredes. Terminamos de noche así que al otro día volvimos para sacarle una foto con la luz del día, pero la obra ya había sido vandalizada por la propaganda política. Todavía no somos Banksy, que cuando interviene una pared en Londres el estado inglés le coloca vidrios blindados para resguardar la obra. Acá en Tucumán, por ejemplo, se dio algo especial con una de nuestras obras: ‘Te voy a matar de amor, violencia en el fulbo local’, que refleja mucho a la idiosincrasia de la provincia. Primero hinchas de San Martín se tomaron el tiempo y la dedicación de cambiar los bastones rojos del dibujo por los colores celestes, pero en la segunda intervención nos borraron la firma e hicieron un hombre con barba y una mujer con pelo largo, sobre dos dibujos sin género como son la mayoría de nuestros diseños que pueden ver en las calles. También está el caso del mural de Néstor, en La Hoya, que se vandaliza cada vez que se lo restaura, pero en ese caso tiene que ver más con banderas políticas que con ideales.

- Los gatitos están al acecho...

- Queda claro que cualquier cosa queda mejor en una pared que una propaganda política, y como artistas no nos queda otra que seguir produciendo nuestra obra y esas paredes por lo general son puntos urbanos importantes. El caso de los gatitos memes, famosos en internet sobre las pintadas políticas, guarda una suerte de inocencia y picardía, que el que ve la obra termina de completar el mensaje para donde más le guste. Estamos en un año electoral, así que el 2020 hicimos trabajos en nuestro proyecto ‘El circuito del mural’ para ganar de mano algunas paredes que hoy ya han sido tapadas con afiches y propaganda política de distintos bandos. Por supuesto que lastima un poco ver vandalizada a cada obra que se desprende de nosotros, pero lo que más nos hace pensar es la poca empatía de la persona que trabaja pegando afiches o pinta sobre todo en lugares donde esas obras han rescatado esquinas o hasta plazas. A su vez, ‘El circuito del mural’ ha sido recientemente declarado de interés cultural por el Ente Cultural por lo que intervenir cualquier de nuestras obras estaría siendo una contravención provincial, así que sí, ahora los gatitos quizás se pueden poner al acecho. Mientras tanto, a nosotros nos quedan bastante paredes por pintar y además tenemos la colaboración de la gente que está dispuesta a ayudarnos en nuestra causa.