Casi a punto de cumplirse un año y tres meses de la irrupción del virus SARS-CoV-2 todavía parece ser que muchos no toman conciencia de la gravedad de la situación sanitaria que envuelve a la provincia y al país. En un comienzo, el miedo a esta enfermedad llevó a una sociedad a respetar las normas y las restricciones. Sin embargo, hoy en día la situación es absolutamente distinta.
Los indicadores de contagio están elevados. Día a día se advierten en los reportes del Sistema Provincial de Salud. El riesgo es alto. Terminó mayo como el mes más oscuro de la pandemia por la cantidad de fallecimientos por coronavirus. El personal médico muestra signos de agotamiento y angustia. Hubo mensajes desgarradores desde el corazón del sistema sanitario para llamar a la responsabilidad a la ciudadanía sobre la necesidad de respetar las restricciones y las medidas de prevención. “Te aseguro que nos agotan, pero no paramos –dijo el médico Enrique Racedo. Mínimo, usá barbijo, no vayas a fiestas o reuniones sociales, respetá las distancias”, agregó. El personal de la salud no oculta su malestar por determinados comportamientos sociales en los que no se respetan las restricciones. “Danos una mano. Estamos complicados y cansados. Cuando necesités una cama, no habrá”, advirtió el médico de la ciudad de Monteros en su mensaje, que iba acompañado por una imagen de una sala de terapia repleta de pacientes con respirador mecánico. Resulta suficiente con salir a la calle y observar a muchos tucumanos sin barbijos o que los llevan mal puestos. También las filas en los establecimientos donde ya no se respeta el distanciamiento. Las reuniones sociales que no cumplen con el protocolo establecido, aglomeraciones de personas, entre otros muchos hechos que transgreden constantemente las normas. Además, las propias autoridades no dan un buen ejemplo sobre esas normas.
En medio del nuevo confinamiento por la escalada de casos de coronavirus, las protestas anticuarentena que se repiten en varias ciudades no fueron muy bien vistas por el personal de salud, el cual alerta un posible colapso en el sistema de salud. “No he salido del asombro por las manifestaciones contra la cuarentena. Mezclan todo, reclamos políticos y cosas incongruentes”, afirmó Marcelo Morales, representante tucumano en la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva. “Estamos en una pandemia y con irresponsabilidad social no hay sistema de salud que aguante”, insistió el profesional.
Si bien consideró que el reclamo de trabajadores y empresarios “es absolutamente lícito”, también alertó sobre ciertas conductas de descuido. Es decir, una cosa es que se abran los negocios gastronómicos y cumplan con protocolos, como enfatizó Ernesto Gettar, presidente de la Unión de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines. Otra cosa es que en muchas partes se vieron bares abarrotados de personas. El representante de la SAP advirtió que “esa situación, de la que son responsables los que abren los negocios y los que llegan ahí, lleva a que la curva de contagios se haya disparado, sin ni siquiera haber entrado en el invierno”.
El escenario es complicado. “Nosotros estamos en esta batalla, en la primera línea de batalla, desde hace más de un año –dijo Alicia Castillo, coordinadora de Terapia Intensiva Torre Covid del hospital Centro de Salud-. Pasamos de tener una mortalidad habitualmente en una terapia intensiva del 20%, algunas veces del 30%, a tener más del 70%”, precisó. Hoy más que nunca es un deber ciudadano actuar con responsabilidad. Lo advierten los médicos, los demuestran las estadísticas, y lo refuerzan las actitudes cotidianas de los tucumanos.