A la par del anuncio adelantando que el paro de los productores del campo termina hoy y que no se extenderá de nuevo (a los primeros nueve días les agregaron cinco más), se verificó ayer que no hay desabastecimiento en las carnicerías pero que los precios de la carne aumentaron y ya llegan a los $ 1.000 y hasta los superan en algunos cortes.

Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro (integrante de la Mesa de Enlace), precisó que “el jueves (por mañana) habrá comercialización de ganado”. Esto implica que se levanta la medida dispuesta por la dirigencia rural ante la suspensión de las exportaciones de carnes vacunas que impuso por el Gobierno nacional, “por irregularidades y para frenar la inflación”. El dirigente precisó que “se abrirá una ventana de entre 7 y 10 días para normalizar el abastecimiento e intentar un acuerdo”. En este sentido, propone replicar el plan que sellaron el sector lácteo con el Gobierno.

Remarcó que hoy el campo necesita un plan de crecimiento productivo, “necesitamos exportar”. “Ya se han perdido U$S 120 millones, y vamos a perder cerca de U$S 360 millones mensuales. La del Gobierno es una medida totalmente inexplicable porque hay un ambiente de diálogo y de consenso en toda la cadena”, subrayó Iannizzotto.

Respecto del tema precios en el país, apuntó que está vinculado a “temas macro” donde la mayor responsabilidad es del Estado. “El mayor peso en la cadena de valor lo tienen los impuestos. De todas maneras la carne aumentó más de lo que debería. Hay una situación de oferta y demanda. Frente a la volatilidad de la economía muchos productores han retenido vientres y se han resguardado en el precio del kilo de ternero”.

En Tucumán

Ayer, de acuerdo a las consultas en distintas carnicerías barriales, las medias reses de ternero mestizo llegaron con “sorpresa”: de los $ 409 que costaba el kilo la semana pasada, ahora debe pagarse $ 426. Otros pagaron una diferencia apenas mayor a $ 17.

Con estos costos para la reposición de carnes, los principales cortes ya tienen precios que llegan hasta los $ 1.000, y en algunos casos lo superan. En una carnicería barrial de referencia, la verija, lomo y filet (muy demandados para cocinar bifes), cuestan $ 980 el kilogramo, mientras que la nalga, que es preferida para las milanesas, ahora debe pagarse $ 950 el kg.

Entre otros cortes para asado, el vacío y la entraña superan los $ 850 por kg, mientras que el asado de tira (costillar) promedia según la calidad, entre los $ 650 y más de $ 800.

También en los puntos de ventas de los barrios las costeletas tienen mucha salida y figuran en las pizarras con un precio de $ 780 en promedio, mientras que la carne molida más barata supera los $ 500, y el blando para los guisados o los estofados (primo, en este caso), oscila entre los $ 690 y los $ 750.

Cabe recordar que la semana pasada los frigoríficos cobraban $ 380 el kg de la media res, mientras que ruralistas afirmaban que “en tranquera” el productor recibía $ 215 por kilogramo de carne en pie.