El fútbol es así: a lo largo del torneo hubo partidos que Racing mereció ganar más y Boca perder menos que el de ayer, pero al final de cuentas lo que importa es quién emboca más veces la pelota adentro del arco. Y en esta ocasión fue la “Academia”, que sin poder acercarse prácticamente al arco defendido por Agustín Rossi en los 93 minutos de juego (sólo tuvo un intento de media distancia en la primera parte), se dio maña para aguantar el 0-0 ante los embates de Boca en el segundo tiempo y llegar hasta los penales. Y ahí sí fue el mejor: acertó cuatro de cinco, Tevez y González fallaron los suyos y listo, a la final. Que lo del equipo de Juan Antonio Pizzi haya sido fantasmagórico en términos de fútbol se enjuaga con el triunfo y con la derrota de Independiente. Si eliminar al “Xeneize” -campeón de los últimos dos torneos- no era premio suficiente, la eliminación del “Rojo” lo hizo aún más dulce. Eso sí: contra Colón, no puede darse el lujo de otra actuación tan pobre como la de ayer. El tridente Cvitanich-Copetti- Chancalay no le hizo ni cosquillas a la defensa, y de hecho este último pasó más tiempo persiguiendo sin éxito a Nicolás Capaldo que merodeando el área de Rossi.

El segundo tiempo de Capaldo fue de lo poco que pudo rescatar Boca en un partido que terminó dominando, pero que arrancó demasiado tibio. Con una actitud más propia de un amistoso de pretemporada que de una semifinal, y ese no es un defecto nuevo. Por momentos, el Boca de Miguel Russo regula como si el partido ya estuviera ganado. Y aunque en el complemento mostró otra ambición, le faltó estar más fino para definir lo que pudo generar. En las que no falló, se encontró con el arquero Gómez bien parado. Lo curioso es que Boca abusa de los centros como si tuviera un 9, puesto para el que Soldano nunca calificó y que quedó vacante tras la partida de Ábila a EE.UU.

¿Qué le queda a Boca entonces? Muchas preguntas para hacerse hasta que pase la Copa América y vuelva al ruedo. Por ejemplo, por qué Russo guardó a Pavón para los penales en lugar de probarlo como un revulsivo en el último cuarto de hora, o por qué decidió poner en una semifinal (y confiarle un penal) al “Pulpo” González, que casi no jugó en los últimos cuatro meses.