“Encuentro historias en lo que me inquieta, en lo que me duele. En general lo que me mueve es una suerte de inquietud constante por mi país, el despertarte en un país que hoy es peor que ayer. Eso es lo que me impulsa y una curiosidad por los resortes humanos. El porqué tropezamos con las mismas piedras que nuestros padres, el porqué hacemos algo que claramente es un error y lo hacemos de cualquier manera. Me interesa esta patología humana y me da muchísimo miedo, me da miedo en mí y en los demás”, introduce el escritor y guionista mexicano Daniel Krauze durante la entrevista exclusiva para LA GACETA Literaria, y de esas inquietudes (la del destino de su país y la de los errores humanos) se hace eco en Tenebra, en la que busca reflejar “la sensación de un ciclo interminable en el país. Pasan los sexenios y la sensación es de un deterioro constante. Vivir en un país así es como una sensación de desamparo y frustración continua, donde vas optar por no leer los periódicos ni entrar a Twitter para pretender que no existe el mundo exterior o leerlos y entrar en una depresión que dura años”.

Casi como un signo de los tiempos que le tocan vivir al mundo, en Tenebra quienes “acaban bien parados son los que logran alinearse con el poderoso. La novela lo dice: es Lino Barrientos, el periodista corrupto, el que publica la nota sobre la muerte de Beatriz. Catalino va a seguir teniendo trabajo y le va a ir súper bien, Beatriz es la que está muerta. El papá de Martín es el que está arruinado en Cozumel, alcohólico y usando la ropa que se ponía en el 88, mientras los empresarios que han trabajado con Luna seguirán haciendo dinero, y vendrá el cambio de partido y en vez de que esté el PRI en el poder estará López Obrador de presidente y las cosas van a seguir iguales. Diferentes en algunas cosas pero básicamente idénticas. Un círculo vicioso del que no se puede salir”. Quizá esto sea así porque, tal como dice uno de los personajes de la novela “la mejoría individual es el único camino ético para el desarrollo de una mejor sociedad”.

Y al referírsele la frase a Krauze, el escritor no duda, “sí, eso encapsula el siglo XXI, es la ética capitalista llevada al absurdo y yo, perdón si suena moralista, no creo que sean sociedades más saludables, lo que hace es crear individuos donde todos somos unos narcisistas, que tienen cuenta de Instagram, de Twitter, de LinkedIn, y creemos que todo lo que fotografiamos y decimos vale la pena anunciarlo al público”.

Daniel Krauze alterna su labor como escritor con la de guionista para cine y televisión, donde la segunda “termina nutriendo a la primera”, y tarea que en los últimos tiempos lo encontró dictándole las palabras al Luis Miguel que interpreta Diego Boneta en la serie que entró en la segunda temporada y que se transformó en un verdadero éxito a nivel mundial. La experiencia le implicó todo un desafío. 

“En el caso de la primera temporada, a la hora de escribir me ayudó mucho que no sabía nada de su vida. Cuando era chico me gustaba mucho su música, crecí escuchando sus canciones y mi mamá ponía ‘Romance’ mientras cocinaba. Pero creé su vida con ojos frescos, lo fui descubriendo conforme lo escribía. La segunda temporada fue muy entretenida pero ya hay otra responsabilidad porque ya se volvió como una suerte de fenómeno, entras en una especie de ansiedad de ‘¿les gustará?’. Es complicado, hay cierto nerviosismo y me tardé mucho con el equipo de guionistas que trabajaba para mí en armarla”. Y parte de las complicaciones, además de intentar no estrellar ese Fórmula 1, estaba dada por lo que ya no podía contarse: “no tienes al malo, no tienes al misterio de la mamá y luego pierdes al manager… Yo digo que es como empezar a jugar al ajedrez y que tu contrincante antes de la primera movida te dice ‘me puede dar por favor a la reina y a las dos torres’. Yo soy malo jugando al ajedrez pero te puedo decir que estás en una desventaja monumental. Pero dado que estábamos adheridos a la vida y que no íbamos a tergiversar hechos no había otra manera de que hacer lo que hicimos. Acordamos que lo más valiente era cerrar círculos. ¿Eso habrá alejado espectadores? Muchos me imagino, pero era lo que había que hacer”, agrega el autor.

Se han dado casos de escritores que han renegado de un éxito por sentir que opacaba su otra faceta o les quitaba el aura del “prestigio”. Nada de eso suceso le sucede a Daniel Krauze, quien entiende que lo que sucede alrededor de la serie es “muy gratificante y soy un agradecido. Suena cursi pero la serie es una fuente de alegría cuando veo que los domingos es trending topic, y además como escritor de novelas, yo podría escribir un libro como Tenebra cada dos años, publicarlo y al cabo de 30 años tendría menos lectores que personas viendo Luis Miguel”.

PERFIL

Daniel Krauze nació en México, en 1982. Estudió la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana y la maestría en Dramatic Writing en la Universidad de Nueva York (NYU). Es autor de Cuervos (Planeta, 2007). Actualmente es coeditor del sitio de Internet de Letras Libres.

Por Flavio Mogetta - Para LA GACETA