He leído el editorial “Prevenciones para la zafra” (23/05). Aprovecho este espacio para ampliarlo. Las rutas tucumanas se caracterizan por la falta de mantenimiento, señalización vertical y horizontal, iluminación y demarcación, y por los cruces peligrosos. En época de zafra se agregan los transportes cañeros, constituidos por rastras de tipos volquetes o helvéticos, traccionadas por camiones o tractores. Estos vehículos en determinadas condiciones y estado, son un peligro para quienes se desplazan por las rutas y los accidentes que protagonizan todos los años son ya endémicos. En la práctica estos rodados no son revisados ni inspeccionados debidamente y si bien son los conductores quienes participan de los accidentes, los propietarios son corresponsables ya que permiten que circulen violando las normas vigentes, que exigen el buen estado de frenos, luces, dirección, cubiertas, largo y ancho adecuados, carnet de manejo profesional, etc. Los aspectos legales básicos a tener en cuenta son la Ley Nacional de Tránsito 24.449 y los decretos provinciales 320/3 y 1608/3. En la práctica se cumplen poco o nada, por ejemplo se puede observar circulando rastras de hasta 60 m de longitud, desplazándose a muy bajas velocidades o estacionadas en la banquina. En resumen, la prevención brilla por su ausencia. La industria sucroalcoholera es un sistema, el transporte de la materia prima forma parte del mismo y debe ser administrado, gestionado y controlado de modo tal que no constituyan un factor más en los accidentes de tránsito.
Juan Francisco Segura
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