Que la miseria ha recrudecido en Tucumán no es un dato nuevo. Lo que asusta es la cantidad de niños que apenas se alzan del suelo, mendigando o trabajando por las calles. Están por todos lados. Seis, siete años y van doblados por el peso de los limones, trabajando a tan corta edad. Es normal verlos trepado en los contenedores revolviendo la basura, o deambulando por plena peatonal, con adultos que no les pierden pisada, mendigando. ¿Es que acaso las autoridades están ciegas? ¿Cómo es posible que a pasos de la casa de Gobierno haya mujeres con niños en brazos expuestos al frío, que extrañamente duermen por horas y son usados para pedir limosna? Invito a los funcionarios de Desarrollo Social a sentarse media hora en plaza Urquiza donde podrá observar cómo adultos llevan niños a trabajar mendigando. Estas criaturas están expuestas a todo tipo de abusos ¿Dónde están las autoridades que no hacen cumplir los derechos del niño?
Marta Susana Villafañe
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