Jeff Bezos llegó a Hollywood. Su compañía Amazon formalizó ayer la compra de la Metro Goldwin Mayer por unos U$S 8.450 millones, lo que significa que el hombre más rico del mundo según el relevamiento de la revista Forbes (su patrimonio es de U$S 171.000 millones) desembarca en Hollywood para conducir uno de los estudios más famosos del mundo, caracterizado por el león rugiente en pantalla para abrir cada producción.

Además, la adquisición hará crecer el catálogo de su plataforma de streaming Amazon Prime Video, en unas 4.000 películas y 17.000 horas de series, muchas de ellas célebres y reconocidas como lo atestiguan los 180 Oscars y 100 Emmys que pasan de mano. El listado es enorme, y a forma de muestra se pueden mencionar sagas como las de James Bond, “Rocky”, “Poltergeist”, “Robocop” y “La Pantera Rosa”; filmes como “Toro salvaje”, “El silencio de los inocentes”, “El hobbit” y “Thelma & Louise”, y producciones para televisión como “Fargo”, “El cuento de la criada” o “Vikingos”. Todos los títulos comercializados son posteriores a 1986, ya que los previos son y seguirán siendo propiedad de Warner.

La absorción le abrirá a Amazon el universo de realizar secuelas de clásicos y nuevas versiones de decenas de franquicias exitosas, y se concreta en medio de los movimientos empresarios que están cambiando el panorama de la industria del entretenimiento. La interrelación entre plataformas y estudios es cada vez más estrecha en un mundo pandémico donde el on line le disputa terreno a las salas de cine, y le está sacando ventaja.