Que en un mismo mes se estrenen dos películas rusas en Tucumán es una rareza. Pero lo extraño acota su territorio cuando se detecta que ambas tienen puntos de contacto como copias de guiones hollywoodenses, lo que les garantiza su comercialización internacional, antes que como productos que hablen de otras culturas y de otras realidades. Todo indica de que para que llegue a las salas locales cine de autor de esa parte del mundo falta un largo camino por recorrer todavía.
Si en “Atakan” (sigue en cartel en algunas salas) se abordaba el miedo a perder la vida por alguna situación paranormal en “Pánico en las alturas” (el estreno del día) el temor surge de cuestiones bien concretas como colgar en un fonicular, a mucha distancia del suelo.
Su propio nombre deja poco espacio para la creación intelectual: “Pánico...” habla de eso exactamente, pero a no confundirlo con la acrofobia, el temor intenso e irracional que sienten algunas personas a las alturas. En este caso, no es absurdo sino muy real.
La trama se presenta conocida en el género. Para celebrar el año nuevo, un grupo de amigos decide reunirse en el punto más alto de una montaña, y para llegar a tiempo sólo disponen de un teleférico que conecta esa cabaña con el pequeño pueblo a los pies del pico. Lo que al principio es alegría desbordante, se empieza a complicar cuando (como era absolutamente previsible) el transporte queda varado por una falla mecánica a medio camino, sin nada que lo pueda detener en una larga caída al vacío.
Las primeras reacciones son de tranquilidad y liviandad. Lo consideran un trastorno pasajero más, que pronto se superará. Pero el paso de las horas en el pequeño habitáculo, la falta de noticias de un salvataje y el descenso brusco de la temperatura, empieza a desesperarlos ante la visión cada vez más cercana de una muerte por hipotermia. La reacción es empezar a organizarse para superar la crisis que enfrentan, salir por su cuenta de este embrollo y contar al día siguiente lo vivido como una anécdota de vacaciones. Tarea difícil cuando cada uno experimenta su frustración de diferente manera y empiezan los roces y peleas entre ellos. El suspenso crece a medida que transcurre el tiempo y el descanso programado muta en un sepulcro improvisado.
La producción es el debut de Tigran Sahakyan como director, sobre quien pesó la carga de lidiar con un libro que tiene múltiples puntos de contacto con producciones previas y una fotografía que termina siendo redundante (más allá de la nieve y del fonicular, poco hay para filmar pese a los cuadros y enfoques distintos que se imaginen). Por este motivo, su labor debió centrarse en la dirección de actores desconocidos en estas tierras (Irina Antonenko, Anastasiya Grachyova y Denis Kosyakov, por ejemplo).
Los críticos de este filme estrenado en 2019 lo elogiaron por su creatividad e ingenio para llevar adelante el suspenso, aún sin giros inesperados ni una evolución impredecible. No recurre a contar de dónde surge la amistad puesta en juego ni qué le depara el futuro a los jóvenes en peligro extremo, en el cual aparecen sus verdaderas personalidades, con lucha de poder, ambiciones, desacuerdos y conflictos.
La película se proyectara a las 16.10, 18.30 y 20.30 en los Cines del Solar; a las 15 en el Atlas Vía 24; a las 17 y 21.20 en el Sunstar y a las 19.20 y 21 en el Cinemacenter.