A sus cuatro años, Aruma aprendió que la fragilidad de sus huesos ponen en riesgo todos sus movimientos. Hace dos semanas, cuando jugaba con un primo, se quiso levantar y sintió ese dolor que a veces la desmaya. Se había quebrado la pierna por quinta vez. Ahora lleva un yeso y su mayor preocupación es si podrá volver a caminar. Para que sus deseos se vuelvan realidad, necesita $800.000 para someterse a una cirugía, que la podrá poner, de nuevo, en pie.
La pequeña sufrió su primera quebradura estando en la panza de su mamá Noelia Maya y la segunda, cuando intentaron cambiarle los pañales en el sanatorio cuando nació. A los 11 días de vida, los llantos eran un indicio que los estudios médicos comprobaron después: padece osteogénesis impertecta, o huesos de cristal, como se conoce a esta deformación genética que afecta a uno de cada 50.000 niños.
La familia de Aruma abrió una cuenta en el Banco Santander para recibir colaboración: CBU 0720230088000037530622
Luego de recorrer el Hospital de Niños, el Garraham y el Gutiérrez, en Buenos Aires, les recomendaron una cirugía que le permitirá fortalecer sus piernas y acompañar su crecimiendo en los próximos cinco años. Sin embargo, los clavos, la intervención y su internación demandarán al menos $800.000.
Debido a la dedicación que necesita Aruma, su mamá debió cerrar su peluquería para costear los primeros tratamientos, que incluyen la aplicación de un medicamento, cada seis meses, en Concepción. Sin trabajo y sin obra social, el único sostén de la familia es Nelson Callave, su papá.
Cuando los caminos comenzaron a cerrarse, Noelia decidió buscar ayuda en el Siprosa. Pero no la consiguió. Tampoco en la Casa de Gobierno en donde, sostiene, le recomendaron buscar las alternativas "más económicas".
Fue así que, después del último incidente que le costó una nueva quebradura, la familia de Aruma decidió comenzar una campaña en las redes sociales para conseguir los fondos para la operación. Arrancaron el sábado y, con la ayuda de la familia y los amigos, ya lograron juntar casi el 10%.
"Tenemos poco tiempo porque se van deformando mucho las piernas y, si nos demoramos, ya no quedará tiempo para que pueda caminar. Necesita unos clavos que van a enderezar el hueso y van a ir creciendo con sus piernas, durante cinco años. Le van a dar estabilidad y podrá hacer una vida casi normal", comentó la mamá a LAGACETA.com.
Aruma pasa ahora sus días recostada y con un yeso que le inmoviliza la pierna izquierda. "Me acuerdo cuando podía caminar y subirme al tobogán. ¡Era tan feliz!", le dijo a Noelia hace unos días, mientras intentaba encontrarle una explicación a su última caída: "Perdón, mamá, no fue mi culpa".