Cuando Agenor Albornoz, José Fierro, Tomás Barber, Manuel Pérez y Federico Rossi firmaron el acta fundacional en 1902 difícilmente se hayan imaginado todo lo que lograría su creación: el club Atlético Tucumán.

El recuerdo de la primera década del 2000 tiene cosas negativas, como el descenso al Argentino “A”. Paralelamente, en esos años, el nombre propio del club empezaba a germinar en una ciudad muy lejana: Monterrey.

En México, Luis Sebastián Hrabric (con pasado en Atlético) y Oswaldo Garza iniciaban una amistad de la que nacería un equipo de fútbol que replicaría el nombre, escudo y colores del equipo que hoy dirige Omar De Felippe.

En épocas en las que no existían las facilidades que hoy brinda internet, los videos y fotos que llegaban a Monterrey eran escasos. Con el correr de los años, Tucumán fue pisando más fuerte en México.

Tras perder el contacto con Hrabric, Garza adoptó el nombre como propio y lo trasladó a un proyecto nuevo. “Con Jorge Vargas creamos un proyecto muy lindo: formamos el club Tucumán. empezamos compitiendo desde muy abajo y todo lo hicimos a pulmón”, explica Garza.

FIGURA. Gustavo Yandel Medina Uresti posa para la foto con un trofeo. La camiseta es una réplica del kit alternativo que utilizó Atlético durante la temporada 2018/19.

“Nos preguntaban por qué nos llamábamos así y cuando lo contábamos no podían creerlo. Luego de eso varios equipos empezaron a imitarnos y copiaban nombres de otros equipos argentinos”, comentó Vargas, uno de los fundadores del club Atlético Tucumán de Villa Mitras.

Dificultades

El sueño de triunfar a lo grande se vio truncado en 2013 por cuestiones económicas. “Se hizo difícil continuar con el sueño. Al no tener grandes patrocinadores, tuvimos que dejar de competir”, explica Vargas, quien guarda como tesoros los videos e imágenes de esos años dorados. “Llegamos a competir en la Tercera División, mantuvimos una linda estructura de jugadores. Entre 2011 y 2014 participamos en esa categoría de la Federación Mexicana de Fútbol”, añadió.

RECUERDO. En el 2012, Tucumán participaba de la Tercera División del fútbol mexicano. Oswaldo Garza y Jorge Vargas, ubicados en cada margen.

Durante esos años, Tucumán estuvo cerca de conseguir el ascenso a la Segunda, pero dos veces se quedó en semifinales, lo que privó a Vargas y Garza de lograr su sueño.

Por la crisis económica, el legado denominado Tucumán pasó a nuevas manos. Aunque una parte del corazón de Vargas y Garza sigue perteneciendo a Tucumán, el equipo argentino y al de la escuelita mexicana. “Cuando podemos nos juntamos con los chicos de esa época a ver los partidos. La liga argentina es televisada, así que podemos seguir de cerca la actualidad. Cuando nos reunimos lo vivimos como hinchas”, aclara Oswaldo, que es fanático de Tigres.

La versión renovada

En 2013 el club quedó a cargo de Dulce Rocío Rangel Quiróz y se dedicó íntegramente a contener niños y jóvenes, tanto en el fútbol masculino como femenino.

“Actualmente tenemos cerca de 60 niños participando de la escuelita”, comenta Quiróz.

La categoría más joven de la institución es la 2012, mientras que los más grandes son los nacidos en 2007. “Es extraño que nos siga tanta gente de Argentina. Cuando comencé en la escuelita no entendía por qué se llamaba Tucumán”, detalló la coordinadora.

TAMBIÉN FESTEJAN. Las mamás de los chicos de la escuelita, festejaron luego de conseguir el campeonato en la Copa Mazatlán.

La pasión de los hinchas, la participación internacional de Atlético (el tucumano) obligaron a Rocío a empaparse de lo que significa el club en estas tierras. “Los argentinos que nos siguen nos pasan fotos, videos; nos actualizan las playeras. Emociona la pasión que tienen por el fútbol, es similar a la nuestra”, remarcó.

El feedback que tiene Rocio Rangel Quiróz con los hinchas tucumanos es constante. “La cancha se ve espectacular”, agrega. Aunque admite que le gustaría tener contacto con alguien de la comisión directiva. “Desde que me hice cargo, no tuve contacto con directivos, sería espectacular. Nosotros en cada competencia tratamos de dejar el nombre de Tucumán bien arriba”, precisó.

En su momento, cuando Tucumán pasó a ser una escuelita, cambió los colores por el verde, pero en los últimos años se decidió volver a las raíces. “Hace un tiempo decidimos jugar con los uniformes similares a los de ustedes, vimos las imágenes y mandamos a hacer las camisetas iguales, hasta con los patrocinadores”, admite, entre risas, Quiróz.

Si bien no son los modelos originales de la marca que viste al conjunto tucumano, las camisetas son idénticas y los chicos las utilizan orgullosos.

Los entrenamientos y los partidos que disputa Atlético Tucumán de Villa Mitras se llevan a cabo en una cancha municipal. “Los sábados son muy futboleros. Tenemos mucho amor por nuestra escuelita, por eso hacemos todo a pulmón”, explica.

Si hay algo que un verdadero hincha no puede negociar es el amor por los colores y la identidad que brinda un escudo. Sin embargo, la repercusión que tuvo en nuestra provincia el descubrimiento de esta escuelita, demostró, asombro, agradecimiento y orgullo por parte de los tucumanos.

Atlético es así. Aunque muchos creíamos que las hazañas en los torneos internacionales fueron los que llevaron a la institución tucumana a cruzar fronteras, el nombre que pensaron hace más de 100 años Albornoz, Fierro y compañía ya estaba, desde hace largo tiempo, instalado en México.

(Producción periodística: Daniel Coronel)

Varias bajas por coronavirus en el “Rojo”

El “Decano” entrenará nuevamente hoy desde las 9 en el complejo José Salmoiraghi. Cristian Erbes y Santiago Vergini son los únicos lesionados que tiene el plantel. Atlético viajará a Buenos Aires el sábado a  las 11.45, luego del entrenamiento.

Atlético visitará el domingo (12.10 con el arbitraje de Fernando Espinoza) a Independiente que sigue sumando bajas por Covid -19, a  Juan Insaurralde, Adrián Arregui, Lucas González, Pablo Hernández y Jonathan Menéndez, en las últimas horas se confirmaron los contagios de Milton Álvarez y el juvenil Tomás Pozzo.