El escándalo protocolar teñido de machismo sufrido por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el martes, en el Palacio Presidencial de Ankara, cuando pese a su rango fue relegada a un sofá lateral, a diferencia de sus colegas hombres, se encamina a convertirse en un pantanal diplomático, a medida que escalan las declaraciones alrededor del hecho. El primer ministro italiano, Mario Draghi, definió como un “dictador” al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.