La oferta es tentadora: duplicar los ingresos en un año, dejar el viejo trabajo que nos ata a la silla, ganar dinero con el celular, sin hacer mucho más que estar atentos a los vaivenes financieros del mundo, todo en una app. Suena tentador, más que tentador, sobre todo en un momento en el que la pandemia de covid-19 dejó sin trabajo a miles de millones en todo el planeta.

Hablamos de las tecnofinanzas, o fintech, que no es otra cosa que llevar los mecanismos de las finanzas tradicionales al mundo digital: inversiones, compraventa de divisas, intercambios accionarios y demás opciones, casi siempre teniendo como medio de cambio las divisas electrónicas, entre las cuales se destaca por su antigüedad el Bitcoin, pero lejos está de ser la única.

Hace 13 meses, un mes antes de la cuarentena, Lucas, un joven empresario tucumano, optó por invertir en bitcoins, que en ese momento cotizaba a aproximadamente U$S 9.000 cada bitcoin. Hoy, el valor asciende a U$S 60.000. “Compré U$S 5.000, entendiendo que es una moneda muy volátil, pero al final fue una buena inversión”, dice Lucas, quien prefiere mantener en reserva su apellido.

En su caso, no son sus intenciones principales meterse de lleno en el mercado de las tecnofinanzas, pero sí resguardar sus ahorros y facilitar las operaciones en el extranjero. “Hay cada vez más trabas, por los canales oficiales, para comprar o vender productos o servicios al exterior, girar dinero, transferir de persona a persona. Es siempre engorroso, además de caro, por los impuestos que se pagan. Con este tipo de operaciones, las transferencias se hacen en segundos”, pondera. Él se dedica, precisamente, a la comercialización de productos que compra en el exterior.

Resumiendo, el sistema es así: el usuario compra monedas virtuales a través de distintos medios de pago (cada vez más) en su moneda local. Lo puede hacer a través de transferencias, con tarjeta de crédito, a bancos especializados o de persona a persona. Sus compras se acreditan en billeteras virtuales, con las que se puede operar como si fuese un homebanking.

En estos momentos hay varias decenas de criptomonedas, siendo las más fuertes bitcoin (BTC) y ethereum (ETH). Estas, a su vez, tienen sus equivalencias con las monedas de todo el mundo. Y de pasar de ser un mundillo sólo apto para tecnófilos, pasó a ser una fiebre de las finanzas, cada vez más aceptado incluso por las entidades más tradicionales. “Tanto es así que en Buenos Aires, sin ir más lejos, ya hay cajeros automáticos en los que podés extraer tus pesos convertidos a pesos o dólares”, explica Sebastián, un “trader” tucumano metido de lleno en las tecno finanzas.

“En mi caso, trabajo para un fondo de inversiones con base en Dubai especializado en inversiones digitales multinivel. Yo soy líder de equipo. Hago mis inversiones, y a su vez sumamos gente que haga las suyas. Esas personas ganan un porcentaje mensual en dólares, que se pagan en criptomonedas, como intereses de la plata que invierten. En nuestro sistema, en un año se puede duplicar la inversión”, seduce Sebastián.

Ser un “trader”, una palabra que inunda cada vez más las redes sociales y que antes estaba solo reservada a los hombres y mujeres de las finanzas, implica dedicarse a la compra venta de monedas, en este caso las criptomonedas. “Que no son divisas”, advierte la economista Regina Martínez Riekes, porque -al menos todavía- no son medios de cambio mundialmente reconocidos como tales.

Hasta aquí, hemos hablado de dos tipos de inversionistas: los que adquieren criptomonedas para atesorar y eventualmente acrecentar sus ahorros; y los que se dedican al intercambio de criptomonedas, como forma de generar ganancias. Sobre todo en este segundo grupo es donde surgen las dudas y los miedos, muchas veces impulsados por la tormenta de marketing que conquista nuevos “inversores” sin conocimientos de finanzas. Eso, sumado a que las criptomonedas es un sistema descentralizado y sin control gubernamental, ha dado el terreno óptimo para que proliferen nuevos sistemas estafas piramidales o esquema Ponzi, similar a lo que fue el popular “telar de la abundancia” de hace un par de años, pero ahora con monedas virtuales y una maquinaria publicitaria abrumadora.

Una definición rápida (de Wikipedia) de un esquema Ponzi es la siguiente: una forma de estafa que atrae a los inversores y paga utilidades a los inversores anteriores con fondos de inversores más recientes. El esquema lleva a las víctimas a creer que las ganancias provienen de actividades comerciales legítimas (por ejemplo, ventas de productos y/o inversiones exitosas), y desconocen que otros inversores son la fuente de los fondos. Un esquema Ponzi puede mantener la ilusión de un negocio sustentable siempre que los nuevos inversores contribuyan con nuevos fondos, y siempre que la mayoría de los inversores no exijan el reembolso total y sigan creyendo en los activos inexistentes que supuestamente poseen.

El caso más resonante de este tipo de sistemas es el de Intense Live, una “empresa” que ofrece a los usuarios ser “inversores” de una flota de taxis que en realidad no existiría, prometiendo utilidades insuperables. Esa compañía, que en realidad no tiene una firma asentada al menos en nuestro país, hizo un megaevento en Tucumán para captar “socios”. Ahora está siendo investigada por la Justicia argentina bajo la sospecha de “captación ilegal de ahorros y a fines de marzo la división Antifraude de la Policía Federal ingresó en una serie de oficinas en San Nicolás bajo las órdenes del fiscal Matías Di Lello.

Sebastián, el joven inversor digital que dialogó con LA GACETA, quiere separar las aguas: “eso es una estafa y no tiene nada que ver con las fintech. Es uno de los miedos de la gente interesada en invertir, pero la realidad es que hay de todo: cosas serias y estafas. Otro miedo es que las criptomonedas estén viviendo una ‘burbuja’, pero lo cierto es que cada vez se consolidan más”, defiende.

GLOSARIO CRIPTO

- Criptomonedas: Activo digital diseñado para funcionar como medio de pago que utiliza criptografía (en lugar de Bancos Centrales) para controlar su creación, transferencias y transacciones. Están producidas y mantenidas colectivamente por todo el sistema, siendo el ratio de creación públicamente conocido de antemano.

- Minería: Creación. Proceso de validación de las transacciones. Los mineros obtienen una recompensa que disminuye las tarifas (incentivo a descentralización).

- Blockchain (Cadena de Bloques): Base de datos descentralizada. Lista de registros (bloques) enlazados y asegurados usando criptografía. Cada bloque contiene un puntero hash que enlaza a un bloque previo, una fecha y datos de transacciones. Por diseño, son resistentes a la modificación de los datos. Se trata de un libro abierto, público y distribuido que registra todas las transacciones.

- Scalping: Trading (compra-venta) intradiario (máximo 15’). Se hacen arbitrajes preferentemente.

- DeFi: Finanzas Descentralizadas. Involucra a aplicaciones descentralizadas (dApps) construidas en blockchains, protocolos, contratos inteligentes y activos digitales.

- Staking: El stake funciona dentro del mecanismo Proof-of-Stake (PoS) donde un validador crea un bloque a través de un proceso de selección aleatorio y gana recompensas pagadas por los inversores de la plataforma. Cuanto mayor sea el aporte, mayores serán las recompensas.Yield Farming: Préstamo de criptomonedas a fines de obtener rendimientos fijos o variables invirtiendo en mercados DeFi.

- P2P: Peer-to-Peer - Entre pares. Entre personas, sin necesidad de un intermediario

- Ethereum: Segunda criptomoneda en términos de capitalización bursátil, conocida como Blockchain 2.0. Plataforma usada para construir smart contracts.

- Smart Contracts - Contratos inteligentes: Programas que auto ejecutan los términos de un contrato cuando se cumplen condiciones clave. Eliminan fraudes y retrasos.

- NFTs: Tipo de token criptográfico de una blockchain que representa un activo único. Pueden ser activos digitales o versiones tokenizadas de activos del mundo real. Los NFTs no son intercambiables entre sí: pueden funcionar como prueba de autenticidad y propiedad dentro del reino digital. Pueden ser tradeados en marketplaces abiertos.

- Exchange: Broker donde comprar criptomonedas.

- Wallet: Monedero que permite almacenar y administrar las claves público-privada de las criptomonedas.

"Se ríen de los gobiernos"

Por Regina Martínez Riekes

Una de las características de las operaciones en criptomonedas es que no pueden ser alcanzadas, todavía, por los controles fiscales habituales. Se trata de un sistema descentralizado, donde los tratos son de usuario a usuario, y validados por la red. Los gobiernos, detrás de esta ola, buscan cómo echar mano a estos intercambios digitales.