Aunque uno no sea consciente, posverano nuestra piel queda muy dañada por la exposición al sol: deshidratación, manchas o arrugas son algunas de las huellas que el exceso de sol deja en nuestro cuerpo. El otoño se vuelve la época por excelencia para empezar a mimar nuevamente la piel y prepararla para el invierno, el frío, la calefacción y la humedad.
Si, nuestro verano 2020-2021 fue diferente y seguramente muchos hayan pasado menos tiempo bajo el sol que en otras ocasiones, pero, de igual manera, el calor y los rayos ultravioletas han afectado nuestra piel. Los cambios de clima repercuten directamente en este, que es el órgano más grande del cuerpo humano.
“Después del verano la piel siempre va a estar más deshidratada, porque el sol acelera el proceso de envejecimiento. Por lo tanto, siempre va a estar más frágil y sensible”, explica la dermatóloga Valeria Cannata.
Entonces, lo primero que debemos hacer es empezar a humectar la piel con cremas que sean adecuadas para ello y cuidar la higiene con jabones suaves. La exfoliación está recomendada, según la especialista, pero de manera “suave”, es decir, no abrasiva. Si no, “la piel se irrita y deja de funcionar como barrera cutánea. En la cara se puede hacer, pero una vez por semana”, advierte. En este contexto de cuidados primarios -sigue- la humectación sirve para mantener sana la barrera cutánea y que el frío no la afecte. “Y más ahora con el tema de la covid-19, que uno se lava con más frecuencia las manos o utiliza alcohol en gel. Por eso la humectación es básico”, subraya.
Otros consejos simples son el cuidarse de la exposición al frío o evitar el agua muy caliente al bañarse. “Hay otros cuidados, como el de los labios, que la gente se olvida que son una zona sensible, lo mismo sucede con las manos”, añade. Evitar la sequedad y los problemas que el frío comienza a producir en la piel no es complicado: “normalmente en invierno usamos agua más caliente en la higiene diaria, lo que reseca y deshidrata la piel. Por lo que en primer lugar deberíamos controlar la temperatura del agua. Luego, recomiendo no abusar de las limpiezas. En el rostro sólo realizarlas dos veces por día y emplear jabones suaves o syndet, sustitutos de jabón, para evitar que la limpieza sea agresiva y reseque aún más la piel. También es importante tonificar y reconstituir la barrera cutánea; y posteriormente hidratar con principios activos específicos, atendiendo las necesidades individuales de cada paciente”, explica la también dermatóloga Noelia Cecilia.
Limpieza diaria
Este tipo de limpiezas en casa son los que la doctora Eugenia Bauque define como rutinas ambulatorias. “Frente al frío y los ambientes calefaccionados, que dañan muchísimo la piel, es importante que tengas una buena rutina ambulatoria, una buena rutina de cuidado en casa. Es la mejor forma de preparar el terreno (para el invierno). En verano obviamos sobre todo lo que es la hidratación y, entonces, por ahí sufrimos mucho en la piel lo que es la seborrea con las temperaturas altas. Ahora, con el frío, la piel se empieza a secar un poquito más, por eso es importante primero mantener una buena limpieza diaria”, explica.
Este tratamiento diario ella lo divide en dos partes: por la mañana, un adecuado lavado con un gel de limpieza que lleve enjuague y, luego, una hidratación con alguna crema y protector solar: “los rayos ultravioletas son perjudiciales tanto en verano como en invierno y, además, estamos permanentemente expuestos a lo que son los equipos con radiación, celulares, computadoras, luces led”, justifica.
Luego, por la noche, repetir la limpieza de la mañana, pero añadiendo cremas con ácido o que ayuden a realizar una buena exfoliación.
Cremas
La doctora Cecilia comenta que en el otoño es ideal iniciar tratamientos en base a ácido retinoico y principios activos queratolíticos, que ayudan a eliminar células superficiales.
“Por la noche se pueden realizar tratamientos específicos para aclarar manchas o hiperpigmentaciones. Además, se emplean antioxidantes como vitamina C, A y E para contrarrestar la oxidación sufrida; adicionar a la rutina el uso diario de ácido hialurónico o hidratantes específicos según la edad y las necesidades individuales y no olvidar el uso del protector solar, aún en los meses menos cálidos” recomienda.
La doctora Cannata también hace hincapié en el uso del protector: “hay que usarlo todo el año, verano o invierno, porque es lo único que te va a proteger de la agresión solar, es lo único que puede retardar el envejecimiento de la piel, el que va a evitar el cáncer de piel y va evitar que te manches”, enfatiza.
En lo que respecta a las cremas, aconseja siempre buscar cremas de líneas dermatológicas, “lo importante es que uses una crema, pero obviamente si es una dermatológica siempre va a ser mejor porque son preparadas específicamente para eso y con vitamina a, manteca de carité, omega o aloe vera. Por ahí las cremas que no son de laboratorios dermatológicos o tienen menor cantidad de drogas o son muy específicas, o tienen mucho perfume, que tampoco es lo ideal”, agrega.
Consulta médica
Bauque remarca que para iniciar todo este proceso ambulatorio, es crucial que los pacientes acudan al consultorio médico. “Es importante que la persona sepa que piel tiene, o sea, que por lo menos alguna vez haya consultado a un dermatólogo. De acuerdo a eso vemos como empezar a preparar la piel. No aconsejo para nada los productos caseros ni ir a la farmacia y comprar por recomendación del farmacéutico porque ahí vienen los problemas: cremas que manchan, que sacan granitos o que no son para tu piel”, expone.
“Esta es la época en que la gente ya comienza a consultar, dónde ya sabe que puede empezar a hacer tratamientos; es la época del año para consultar y ver como avanzar, según la patología que tengas o lo que te aqueje, que en este caso puede ser estético”, asegura. De hecho, la médica comenta que existe un sin número de tratamientos ambulatorios para la piel. Lo básico, por supuesto, es una buena rutina y consultar con el profesional sobre esos tratamientos. El otoño también es el momento para estar atento a manchas o lesiones en la piel, producidas en el verano. “El verano nos deja la piel un poco diferente y, sobre todo si el paciente es tomador de sol o cama solar, en esta época se empieza a ir ese color y comienzan a quedar esas lesiones residuales”, comenta.
Sobre este tema, la doctora Cecilia explica: “es importante destacar que el mayor daño de las radiaciones solares es la producción de cáncer de piel, por lo que además de mejorar la estética cutánea, también es conveniente consultar al dermatólogo para evaluación de lunares y detección precoz de lesiones malignas”
El tapaboca
En esta nueva realidad a la que debemos acostumbrarnos a vivir, tenemos que convivir con el uso diario del barbijo, sea la estación del año que sea. En otoño e invierno con la piel más seca, el tapaboca puede perjudicar aún más la piel. “Ocasiona patologías cutáneas nuevas, llamada maskné, y agravan otras ya existentes como la rosácea, acné, dermatitis atópica o la dermatitis seborreica. La piel en los meses más fríos se deshidrata, predisponiendo a sufrir irritación, la piel se descama y pierde el manto hidrolipídico que la recubre, comprometiéndose la función de barrera. Todo esto hace que la piel permanezca vulnerable frente a agresiones externas y a infecciones. Sumado a esto, el hecho de llevar tapaboca genera un efecto oclusivo agravado por la humedad debido a nuestra propia exhalación”, detalla la especialista.
Considera que se pueden combatir estos daños reforzando los hábitos de higiene e hidratación. “Con la limpieza eliminamos el sudor, las partículas de contaminación ambiental, contaminación misma del barbijo, restos de maquillaje, etcétera, que se encuentran en la piel cubierta con mascarilla por horas”, indica la profesional, que recomienda evitar los maquillajes de consistencia pesada y elegir barbijos descartables o, de elegir reutilizables, que sean preferentemente de algodón, evitando telas sintéticas y colores oscuros porque algunos pigmentos pueden ser irritantes.
(Producción periodística: Nicolás Sánchez Picón)