En medio de la pandemia, un cuadro de yeso que representa la cuarta estación del vía crucis se desprendió de la pared sur del templo de San Francisco. Cayó al piso desde cuatro metros de altura y se rompió en varias partes. Esta fue la primera pieza que eligió la licenciada Beatriz Cazzaniga para restaurar. Después de que termine con las 14 estaciones se dedicará a las demás imágenes que componen el patrimonio franciscano.

En el templo de 25 de Mayo y San Martín, los frailes dejaron antes de irse más de un centenar de piezas de imaginería de distintos tamaños, épocas y estilos. “Lo que estoy haciendo es la continuidad del inventario e identificación de imágenes que inicie en los años 2014 y 2015. Cada vez sigo encontrando nuevas piezas. El templo franciscano de Tucumán tiene una gran riqueza en imágenes”, observa la restauradora.

PIE DE IMAGEN. Imponente trabajo de molduras.

“Cuando me dijeron que había caído esta imagen me di con un rompecabezas al que le faltaban pedazos. He tenido que rearmar algunas de las figuras. Yo trabajo con un equipo de ayudantes y personas con distintos oficios”, explica Cazzaniga.

La imagen policromática, de estilo renacentista, representa a Jesús cuando en su camino hacia la cruz encuentra a su madre. “Es una pieza seriada, en base de yeso con estructura de arpillera, con dimensiones de 1,50 metro por 90 centímetros”, detalla.

“La próxima restauración será el retablo de San Francisco Solano, que se encuentra muy deteriorado”, anticipa. La antigua imagen del arcángel San Miguel, traída desde Ibatín, no pudo ser vista por la experta todavía. “No tengo andamios para llegar hasta ahí (se encuentra arriba del altar principal). Yo tengo que verlo con lupa” dice. Según Cazzaniga el 50% del total de imágenes religiosas está en mal estado y debe ser restaurada y el resto necesita limpieza y mantenimiento, “todas tienen algún grado de deterioro”, asegura.