“Queremos que haya una condena firme, con cadena perpetua, y que no salga más por ninguna clase de beneficio”, reclamó en un programa de La Nación+ Pilar, la hija de María Rosa Daglio, que murió después de haber sido arrastrada por un motochorro que debería haber estado preso.

El hecho ocurrió en la localidad bonaerense de Ramos Mejía. La profesional se encontraba hablando por teléfono cuando fue sorprendida por Alejandro Miguel Ochoa. El asaltante, que se movilizaba en una moto, agarró la cartera de la víctima y aceleró la motocicleta en la que se desplazaba. La mujer cayó pesadamente en la vereda. Fue asistida por los vecinos y luego trasladada al hospital de la zona, pero falleció un día después por las graves lesiones que le habían producido los golpes que sufrió.

La policía detuvo al delincuente después de haber realizado un seguimiento con las imágenes captadas por las cámaras de seguridad. Después de haberlo esposado, los investigadores chequearon sus datos personales y descubrieron que debería haber estado preso hasta agosto de 2024.

Con el correr de las horas, se supo que fue uno de los 2.000 detenidos a los que se les dio el arresto domiciliario por la pandemia, a pesar de que no tenía ninguna enfermedad de riesgo. En septiembre volvió a ser detenido, pero en esa oportunidad, se identificó con el nombre de su hermano y quedó libre sin que la fiscalía fuese informada del hecho por el que había sido arrestado.

Al descubrir esa irregularidad, la Justicia ordenó su detención en octubre, pero nunca pudo ser encontrado. La Policía lo detuvo por el mismo hecho en la casa que había fijado como domicilio al recibir el beneficio.