Cosa curiosa, pero no por ellos menos sustancial: en las altas cumbres de la política tucumana (que tampoco son tan altas, por cierto) acaban de conocer con conciencia cabal qué es, exactamente la inflación.

Habrá que aclarar que, por supuesto, las cúpulas dirigenciales tucumanas estaban más que enteradas de la inflación. Pero para esa élite se trataba, a lo sumo, un renglón en las encuestas. Un indicador a tener en cuenta, como se tienen en cuenta los valores expresados en los resultados de los análisis bioquímicos, aunque no se sepa a ciencia cierta que es acabadamente cada uno de los ítems del hemograma. La curiosidad, en este contexto, consiste en cómo supieron acabadamente qué es la inflación: lo supieron a partir de las últimas noticias sobre las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac

A modo de síntesis, “inflación” significa en estas tierras “no me alcanza”. Y “no nos va a alcanzar” es lo que, con gesto de pavor, barajaron unos cuantos “popes” de la política local esta semana. No tanto por la noticia de que la Cámara Nacional Electoral está preparándolo todo para la celebración de las PASO el 8 de agosto; sino más bien por algunas inquietudes manifestadas por el secretario electoral Rogelio Rodríguez del Busto.

"Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspenso", supo definir el incomparable director de cine Alfred Hitchcock. Cuando Rodríguez del Busto le dijo a LA GACETA esta semana que dada la insuperada pandemia, había propuesto a la Cámara Nacional Electoral evaluar la posibilidad de que la votación no se diera en una sola jornada, sino en dos, una multitud de dirigentes de primer nivel tuvieron la impresión de oír un Tic-Tac bajo las poltronas.

Rodríguez del Busto puntualizó que en la Justicia Electoral Nacional, justamente, se baraja la conveniencia de que haya sólo ocho urnas por escuela, lo que obligaría a habilitar clubes deportivos como centros de votación para reubicar allí las mesas que no se abrirán en los colegios. Fue en ese marco que él propuso desdoblar la jornada comicial. El secretario electoral aclaró que en la Cámara no lo ven viable por la multiplicación de los costos. Los “encumbrados” que veían la novedad en la pantalla de LG Play, justamente por una cuestión de gastos, tampoco lo veían viable. Pero en realidad, a esas alturas de la noticia ya no estaban viendo nada porque lloraban de desesperación.

“Envido” y “truco”

Una campaña electoral es, para usar un reduccionismo, equiparable a una partida de Truco. La campaña electoral viene a ser el “envido”: la primera parte de la “mano”, en la que se “cantan” los puntos. Y después viene “el rabón”. La parte en la que se gritan “trucos”, “retrucos” y “vale 4”. En esa instancia hay que bajar los naipes. Eso es, propiamente, el día de elección: ahí se muestran las cartas. Y la clave es el control de los comicios, que se logra con fiscales de los buenos.

Huelga decirlo, en no pocas oportunidades hay propuestas indecentes: gente de un partido le ofrece al fiscal de otra fuerza que, a cambio de dinero, se haga el distraído a la hora del conteo de votos. Si al que se le ofrece la “coima” es deshonesto, no queda mucho por hacer. Pero hay fiscales que se encargan de un trabajo mucho más fino. Tal vez porque el contexto de la mesa de votación no da para maniobrar con “plata” . O por pura habilidad. Usan la picardía y la astucia. Eso que solía llamarse “política”.

Para muestra, un botón. O, más bien, un fiscal del peronismo, en las elecciones de diputados de 1999, en Juan Bautista Alberdi.

El “contralor” del PJ conocía al presidente de mesa. No eran amigos, pero eran vecinos del mismo barrio. Sin embargo, desde las 7.30 (cuando se constituyeron las autoridades), el sólo se dirigió a la autoridad de mesa llamándole “Señor Presidente”.

A media mañana, y después de haberle convidado dos cigarrillos al fiscal de la UCR (por entonces, un cigarrillo no se le negaba a nadie), pasó una dirigente de base repartiendo tabacos: el militante peronista le pidió que dejara un atado para compartir con el “correligionario”, lo que el afiliado radical agradeció efusivamente.

Al mediodía, pasó el fiscal general del bussismo por la mesa y le entregó a su fiscal el pago por la jornada. Los “viáticos” estaban incluidos. Así que cuando llegó la puntera del PJ que repartía la comida y la gaseosa, el fiscal del peronismo le dijo: “¿no habrá una viandita de sobra para el amigo de FR al que no le traen almuerzo?”. Y resultó que había… A la hora de la merienda, también.

A las 19, cuando hubo votado el último elector que quedaba en la fila, llegó la hora de pasar con la urna al cuarto oscuro para la confección de actas de cierre y telegramas. El fiscal del PJ, con humildad imperturbable, le dijo al de la UCR: “compañero, ¿no se iría a buscar más cigarrillos para que no nos falte en el escrutinio?”. Le indicó que la puntera del PJ encargada del tabaco debía andar “por ahí” y el “correligionario” partió con el mandado con tanto entusiasmo... Entonces, dirigiéndose a la autoridad de mesa, le preguntó: “Señor Presidente, ¿qué le parece si para aliviar semejante día de laburo, nos repartimos un poco de sobres cada uno y los vamos abriendo y contando?”. A lo que el fiscal bussista agregó: “Qué buena idea…”.

Tarifas y viáticos

Camarón que se duerme se lo lleva el escrutinio. Así que contar con buenos fiscales tiene un costo económico real. Cuando la Cámara Nacional Electoral revele el monto del estipendio que pagará a las autoridades de mesa, habrá dado también el “tarifario” de fiscales. Hoy, tres dirigentes de primera línea consultados por este diario especulan que el costo rondarán entre los $ 4.000 (“precio de amigo”) y los $ 5.000 (“para ser realistas”) por fiscal, “viáticos” incluidos (ya sea que les lleve la vianda o que el fiscal pida el dinero porque a la comida se la provee él mismo).

En números redondos, se necesitarán unos 4.000 fiscales (3.700 para las mesas y 300 para que actúen como fiscales generales, a razón de uno por escuela). Lo que significa que se necesitarán entre $ 16 millones y $ 20 millones el 8 de agosto.

El “aproximado” surge del hecho que (coinciden las fuentes) en 2019, los “valores “destinados a cada fiscal rondaron los $ 2.000. La inflación, finalmente se enteraron, había resultado ser impiadosa...

Por supuesto (y ahí es donde el suspenso fulmina nervios), si hay que votar durante dos días seguidos, al gasto que se hará ese domingo hay que multiplicarlo por dos.

A $ 40 millones por partido sólo para controlar la votación, pinta costosa “la fiesta de la democracia”, así como les gusta celebrarla en el poder político provincial.

Fiebre especulativa

Claro está, la incidencia inflacionaria no sólo repercutirá en el “jornal” electoral para los fiscales. Si hay que votar en clubes, muy probablemente se dispare el precio de los biombos. Porque las escuelas son plenas en aulas para habilitar los mesones con boletas. Pero en las asociaciones barriales, ¿dónde van a habilitar los cuartos oscuros?

De paso, en las casas de venta de elementos para camping habrá que controlar la fiebre especulativa y el desabastecimiento de bolsas de dormir. Porque si en 2015 recuperaron filmaciones del cuarto de custodia de urnas de la Junta Electoral Provincial, con primeros planos de sujetos afanados en refajar urnas, entonces el 8 de agosto, a la noche, nadie se irá a su casa. De lo contrario, habrá un tendal ya no de “acostados” en el escrutinio, sino de “dormidos” en la mesa de votación.

Dudosamente taquillera

Trascendió en ámbitos parlamentarios durante la semana que, también en el contexto de pandemia, se baraja que darles a las primarias el carácter de “voluntarias”. Sería legalmente problemático: la “O” de las PASO significa “Obligatorias”. Y, considerando la dinámica de los últimos años, los ciudadanos van a votar, en enorme medida, sólo porque son, justamente, obligatorias.

Por caso, en las últimas ediciones, la mayoría de las fuerzas ha presentado “listas únicas”. U “oficiales”. Así que los electores están yendo a votar, pero no a elegir. Lo paradójico es que el voto cantado es nulo, pero la votación de resultado cantado es válida. ¿Por qué los ciudadanos irían a votar, en este contexto, si la ley no los obligase? Dicho de otro modo, ¿cuán taquillera puede ser una película de suspenso titulada “El mayordomo asesino”?

Claro que si las primarias son no obligatorias, es dable suponer que se desplegará el “aparato” de “acarreo” de la dirigencia. Pero está cara la nafta. Y le queda un aumento más. El “no llego a fin de mes” se está convirtiendo en “no llego a la seis de la tarde” para los que deban ir a las primarias…

¿Y dónde está el protagonista?

Eso sí: sólo es una película. En todo caso, las estimaciones de los costos son una “escena” del filme en el que todavía no apareció el protagonista principal: el decreto de convocatoria del Poder Ejecutivo Nacional. La Cámara Electoral sólo pegó los afiches que dicen “Próximamente”. La Ley 26.571 fija que las PASO se realizan el segundo domingo de agosto y mientras otra ley no diga lo contrario, debe elaborar un cronograma.

Con las complejidades propias de la pandemia, y las complicaciones propias de los costos, aún es posible que el Congreso resuelve “pasar” de las PASO este año. Aparentemente, la noticia de la supresión no angustiará a mucho electorado: aunque trascendentes para democratizar la representación, las primarias no gozan de popularidad en la Argentina. Y, definitivamente, una eventual suspensión aliviaría a buena parte de la dirigencia. Porque con esta inflación, en materia de elecciones, esa gente ya no puede vivir…