Cuando se habla de Yolanda Ortiz (1926-2019 -foto-) la referencia es ineludible: fue la primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano del país, allá por 1973, y la primera mujer en ejercer un cargo de esas características en América Latina. Lo injusto es detenerse en ese dato sin explorar la riquísima vida de Ortiz, un recorrido de nueve décadas en el que va delinéandose un perfil de altísimo impacto en materia política, científica y social. Esa trayectoria la hace plena merecedora del homenaje que se le realizará hoy,

“Justicia social, ambiente y género: una mirada a partir de la figura de Yolanda Ortiz”, se titula la charla que a las 10 organiza el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Provincia. La actividad forma parte de las conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer y estará a cargo de Marcela Vignoli, profesora de Historia y doctora en Humanidades (ISES-Facultad de Ciencias Naturales UNT-Conicet).

Una ley nacional (la 27.592, a la que Tucumán adhirió a fines del año pasado) lleva el nombre de Yolanda y tiene como objetivo la formación integral en ambiente, con perspectiva de desarrollo sostenible y especial énfasis en cambio climático, para quienes se desempeñan en la función pública.

La charla es abierta para todo público y puede seguirse por el canal de YouTube oficial del Ministerio de Desarrollo Productivo: https://www.youtube.com/user/producciontucuman. A modo de adelanto, Vignoli se sumerge en la vida de Yolanda y en esta entrevista destaca varios aspectos.

- ¿Qué se sabe de su juventud?

- Yolanda era la menor de cinco hermanos -los otro cuatro fueron varones-. Recordaba su infancia rodeada de libros y se detenía en su madre cuando le preguntaban quién había contribuido para que ella considere el conocimiento científico como una carrera y una forma de vida posible. Yolanda hablaba del Tucumán de su infancia y adolescencia, atravesado por fuertes contrastes entre la modernización y las duras condiciones de vida de los trabajadores vinculados al azúcar. También recuerda cómo esa realidad comenzó a modificarse hacia mediados de los 40 con la llegada del peronismo, que sería muy sensible a los reclamos de sus bases sociales, en particular los obreros de fábricas y plantaciones y los campesinos minifundistas tucumanos.

- ¿En esa época se marcha de la provincia?

- Sí, a fines de la década del 40 partió con su familia a Buenos Aires para que uno de sus hermanos -que era hipoacúsico- pudiera ir a la escuela. En esos años, que Yolanda recuerda como dolorosos producto del desarraigo, definió que estudiaría Ciencias Químicas, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Sin embargo, tiempo después se reconciliaría con esa elección de la carrera, cuando vio que podía desarrollar su costado social, ocuparse de los ambientes insalubres de los obreros. Entonces se puso a investigar todos los riesgos de la contaminación.

- Le tocó estar en Europa en un momento histórico clave. ¿Cómo fue?

- En 1967 ganó una beca que otorgaba el Gobierno francés para llevar adelante “Estudios ambientales de contaminación y toxicología industrial”. Yolanda fue testigo del ambiente de revuelta cultural y social del Mayo Francés, con reivindicaciones que abarcaban mayores libertades sexuales, educación igualitaria, movimientos antibélicos, feministas, hasta la cuestión ambiental. Como becada, ella vivía frente a la Sorbona, conocido escenario de movilizaciones y choques con la Policía y que estuvo ocupada hasta mediados de junio. Ese conocimiento obtenido en su especialización lo impartió en la cátedra de Toxicología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

- ¿Cómo llega a la función pública?

- En 1972 Juan Domingo Perón había escrito el “Mensaje ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo”, donde advertía -entre otras cosas- que estos problemas estaban articulados con la justicia social y por lo tanto planteaba que era necesaria una revolución mental para encararlos y resolverlos. En ese contexto, Yolanda sería convocada en 1973 por José B. Gelbard, ministro de Economía de Perón, para ocupar el cargo de mayor jerarquía en la flamante Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano de Argentina y de América Latina. Fue la iniciadora de las actividades de esta Secretaría de Estado. En 1975 debió exiliarse en Venezuela, donde fue docente, dictó cursos y fue asesora en proyectos ambientales.

- ¿Cómo siguió la relación de Yolanda con Tucumán?

- Disertó en varias oportunidades. Una de sus amigas, la licenciada Adela Álvarez recordó en particular la visita en 2010 en el marco del Día Internacional de las Montañas. En esa oportunidad la UNT la declaró ciudadana ilustre.

- ¿Siguió involucrada hasta el último día con su trabajo?

- Teresa Sosa, quien fue su colaboradora y la acompañó los últimos años, contó que sus preocupaciones continuaron girando en torno de la alimentación (promovía el consumo de la quinoa), la instalación de paneles solares, y la conservación de las montañas. Entre otros premios y reconocimientos, en 2018 el Senado de la Nación le otorgó la mención Juana Azurduy en homenaje a su trayectoria. Yolanda murió al año siguiente en Buenos Aires.