Colombia está sumida en la tristeza a causa de la muerte de Jorge Oñate, uno de los compositores y cantantes de vallenato más populares del Caribe. Lo apodaban “El Jilguero de América” y fue dueño de una carrera que se extendió durante más de medio siglo y hasta incluyó un paso por la política. Falleció en Medellín a los 71 años.

Oñate sumó 25 discos de oro y 7 de platino, y en 2010 le habían conferido el Grammy Latino a la Excelencia. Entre sus canciones más recordadas figuran “El dilema de mi vida”, “Mujer marchita”, “El cantante”, “Lloraré”, “Lirio rojo”, “Al otro lado del mar”, “Calma mi melancolía” y “Amar es un deber”. Había enfermado de coronavirus y parecía repuesto, pero una serie de complicaciones -relacionadas con sus afecciones al páncrras- obligaron a internarlo.

“Lamento profundamente la muerte del Maestro Jorge Oñate. Hombre de la música, del folclor, de la cultura vallenata y encarnación de los juglares clásicos de nuestras letras. Gracias Maestro por darle tanta alegría a Colombia. Solidaridad con su familiares y amigos”, lo despidió el presidente colombiano Iván Duque.

No obstante, el paso por la político reveló otra faceta de Oñate, en este caso ligada a la polémica. En febrero de 2012 fue mencionado como responsable del homicidio de un concejal, episodio del que jamás pudo despegarse. Sus abogados impidieron con toda clase de maniobras que fuera citado a declarar en el juicio, pero el año pasado la Fiscalía había logrado encontrar la forma de interrogarlo. Justo en ese momento estalló la pandemia.