“Flor se encuentra grave, luchando por su vida en este momento. Pero ya peleamos mucho y ganamos tantas batallas que espero que mi guerrera salga adelante”, le cuenta a LA GACETA Romina Molina, mamá de Florencia Antonella Elsa Sánchez, una niña de nueve años que fue trasplantada durante la pandemia.
Su caso es uno más de los miles que deben recurrir cada año a un órgano de otra persona para vivir. Hoy, en el Día Mundial de Trasplante de Órganos y Tejidos, pasa a ser un ejemplo de la importancia de tomar conciencia y transformarse en donador para que tantas historias de esperanza como la de Flor se repitan.
En la noche del 15 de diciembre de 2018, a la niña le diagnosticaron un síndrome nefrótico-nefrítico en el Hospital de Niños y permaneció internada hasta el 8 de enero con sus riñones deteriorados. Desde ese momento y hasta fines de 2019, cuando tuvo la posibilidad de viajar a Buenos Aires para realizar todos los estudios y comenzar el período de pretrasplante, recibió medicación y se mantuvo bajo control médico. Estuvo 10 días en lista de espera hasta que recibió un trasplante de riñón el 11 de febrero de 2020. Su mamá asegura que le cambió totalmente la vida y que fue una mezcla de emociones que llegara el momento justo antes de que comience la cuarentena por covid-19.
Su salud se complicó en septiembre, como consecuencia de una infección por virus BK, que se agravó al contagiarse de coronavirus exactamente un año después de recibir el trasplante. Actualmente Flor se encuentra en terapia, peleando cada día por salir adelante. Su familia se mantiene optimista y destaca el buen trato y la enorme ayuda que están recibiendo en Instituto de Trasplantes y Alta Complejidad, de Buenos Aires.
Romina se muestra agradecida con el donante que no sólo salvó la vida de su hija, sino que también tuvo la posibilidad de salvar a otra persona más. “Los órganos no van al cielo; si los donás, de alguna manera vivís dentro de esas personas”, afirma.
El trasplante y la pandemia
El día mundial que se conmemora hoy fue instituido para homenajear a los profesionales que llevan adelante este procedimiento, como así también a los donantes que lo hacen posible.
A pesar de la pandemia, Argentina ha continuado de forma permanente con estas prácticas. “Fue bastante difícil seguir fundamentalmente porque la terapia y el sistema sanitario en general se dedicó realmente al covid-19. Sabemos que estos procesos no se pueden hacer en un ámbito donde hay virus e infecciones así que quedó un poco relegado”, asegura Aldo Marcelo Bunader, referente del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de Tucumán (Cucai-Tuc). “La situación de los pacientes trasplantados no se vio afectada en ningún momento; se siguieron controlando los postoperatorios y brindando la medicación correspondiente a los pacientes inmunodeprimidos o inmunosuprimidos”, precisa.
Bunader asegura que Tucumán mantuvo su índice de donación y trasplantes durante 2020, con aproximadamente 16 donantes por millón de habitantes; la cifra sobrepasa la media nacional, de 10 donantes por millón.
“Se acaba de firmar un convenio con el Incucai Nación para la creación de un Centro de Trasplante Regional para médula ósea, por el que estará muy beneficiada la población más joven. Los tucumanos finalmente contaremos con este centro que tendrá un área de derivación por todo el Noroeste. Estamos muy contentos”, reconoce.
Adaptarse
El cirujano Santiago Villavicencio Fornaciari, jefe del departamento de Procuración y Trasplante del Hospital Padilla, señala que las dificultades en los operativos se debieron fundamentalmente a que contaron con muy poco personal en pandemia, ya que gran parte tuvo que ser reasignado a la atención por coronavirus, o se contagió y tomó licencia. En paralelo, los receptores de trasplantes también se enfermaron o tuvieron contacto con positivos, lo que impidió seguir adelante con su preparación, sumado al miedo y a la inseguridad que mostraban de someterse al trasplante en ese panorama.
“Todo se dio en un contexto donde el sistema estuvo colapsado y la distribución de órganos disponibles en este período se vio seriamente afectado y disminuyó”, resalta el cirujano, aunque subraya que en el Padilla nunca se dejó de trabajar en este tema. Actualmente están buscando reacomodarse, retomando las vías de años anteriores, mejorando todos los circuitos intrahospitalarios y recuperando las salas de terapia intensiva que estuvieron destinadas al covid-19.
Ante el bloqueo del ingreso sanitario de profesionales de otras provincias debido al riesgo de que se produzca una mayor circulación viral en el momento pico, el hospital Padilla logró llevar a cabo un operativo alternativo que se encuentra activo hasta el día de hoy.
“Junto con Fernando Gómez Huamani operamos los donantes multiorgánicos; les extraemos los órganos que se distribuyen y coordinamos un operativo complejo debido a que quienes los trasladan, enviados en un avión privado, no pueden descender. Directamente se entrega el órgano ablacionado por nosotros para ser implantado en Buenos Aires”, explica Villavicencio.
Este sistema se venía implementando hace un par de años de forma aislada, pero se intensificó durante la pandemia lo que permitió recuperar muchos órganos que se hubiesen perdido sin el personal capacitado para llevarlo a cabo. Por quinto año consecutivo, el Padilla se mantuvo como número uno en cantidad de donantes en la Argentina, pese a que el año pasado hubo una merma del 50%.
Legislación vigente
La ley Justina llegó en 2019 para desplomar la reticencia a la donación y provocó que Argentina obtenga una posición récord de donantes, que se busca recuperar luego del período de caída por la pandemia.
Durante 2020, 1.100 pacientes en lista de espera recibieron trasplantes de órganos. En total, se realizaron 660 trasplantes renales; 270 hepáticos; 92 cardíacos; 45 renopancreáticos; 21 pulmonares; 16 hepatorrenales; dos cardiorrenales; tres pancreáticos y un intestinal. Se realizaron además 642 trasplantes de córneas.
A nivel nacional, hay 6.992 personas que esperan un órgano, y desde comienzos de año hasta ahora fueron 205 los trasplantados. Según afirma Villavicencio, en la provincia hay 87 pacientes en lista de espera renales: 62 por un hígado; cuatro, un corazón; dos, un pulmón y 15, córneas. Ninguno se encuentra actualmente en estado crítico o en código rojo.
“Principalmente queremos agradecer y reconocer en este día a los donantes que lamentablemente pierden su vida y son solidarias con el prójimo, y a las familias que acompañan este proceso en un momento de mucho dolor; y a aquellos que colaboran sin importar el momento ni el horario para que los operativos puedan realizarse. Son muchos más los involucrados de los que se piensa. Donar es vida”, enfatiza.
Flor y muchos transplantados más dan testimonio de sus palabras.
(Producción periodística: Mariana Ávila)