Pasa en todos los países donde se disputa un torneo nacional que reúne a equipos de distintas categoría. Pero no deja de sorprender. Una vez más la Copa Argentina enfrenta al pequeño con el grande. Pone al que tiene poco poder cara a cara con el que tiene peso en cada lugar donde juega. Un equipo de Primera, semifinalista de la última Copa Libertadores y para muchos considerados el mejor elenco del continente, que medirá sus fuerzas contra un modesto conjunto que milita en el Federal A. River enfrentará a Defensores de Pronunciamiento en el estadio de Banfield desde las 21.10.
Los casos de equipos de menor poder adquisitivo y, por lo general, del interior del país, midiéndose con un poderoso, se multiplican. El “Millonario” ya sabe lo que es enfrentarse a rivales así. Un ejemplo: en julio de 2018 le ganó a Central Norte de Salta por 7-0. Pero más allá de irse con la cabeza gacha por sufrir tal goleada, los salteños vivieron una experiencia única.
Resultados similares supieron lograr Independiente (no dejó posibilidad alguna a Central Ballester convirtiéndole en ocho ocasiones) y Boca (le hizo en 2017 cinco goles a Gimnasia y Tiro de Salta, hoy en el Federal Regional Amateur).
Sin embargo, no siempre el fuerte sabe cómo aplicar su fuerza. Y es posible que se lleve una sorpresa. Siendo eso lo que enamora de esta copa. Una en la que los más débiles sientan el apoyo de distintas hinchadas al competir con un rival que, en un principio, sólo era posible encontrarselo en sueños. El mismo River quedó eliminado a manos de Estudiantes de Buenos Aires hace poco más de siete años por la mínima. En esa mima edición (2012/2013) Tristán Suárez le arrebató las posibilidades de agregar un trofeo más a la vitrina a Racing. Sarmiento de Resistencia, en 2018, repitió lo hecho por el “Lechero”, haciendo que la “Academia” vuelva a Avellaneda las manos vacías, sin poder revertir un resultado ante un equipo menor.
De igual forma, no hace falta retrotraerse tanto tiempo para encontrar el antecedente de la caída de un club favorito ante uno que iba punto. Por ejemplo, en 2019, Almagro, luego de empatar en el tiempo reglamentario por un gol, eliminó a Boca en la tanda de penales. O cuando a fines de enero Hucarán Las Heras, equipo mendocino del Federal A, eliminó a Arsenal, que está en Primera.
Estos son sólo algunos de muchos ejemplos. Muestras con las que se puede dar como certificada la ley que dice que en el fútbol no hay nada escrito y que a los partidos hay que jugarlos. En pocas palabras, esta noche no se puede dar por muerto al equipo de Entre Ríos sólo porque en el emparejamiento le haya tocado un equipo de temer. Pasó hace pocos días en la Copa del Rey con Real Madrid, eliminado por Alcoyano (de la tercera división); con Bayern Leverkusen (donde juegan Ezequiel Palacios y Lucas Alario), vencido en la Copa de Alemania por Essen (de la cuarta categoría).
Habrá que esperar esta el sonido del silbato del árbitro señalando el final del partido para saber si estaremos hablando de resultado acorde a la categoría de los protagonistas, o de un noche de ensueño para el más débil.