La ONG Transparencia Internacional dio a conocer el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI, por sus siglas en inglés). En la elaboración del ranking, la organización reveló que los países con mayores índices de corrupción son los que destinan menos inversión a cuestiones sanitarias, algo que resulta muy perjudicial en un año que estuvo marcado por la pandemia de coronavirus.
“La covid-19 no es sólo una crisis sanitaria y económica: es una crisis de corrupción. Y no la estamos superando”, afirmó Delia Ferreira Rubio, presidenta de Transparencia Internacional. Y agregó: “hasta donde alcanza la memoria, ningún año puso a prueba a los gobiernos como el que pasó, y aquellos que tienen los niveles más altos de corrupción demostraron menor capacidad para afrontar el reto. Pero incluso los países que ocupan los primeros puestos del índice tienen la obligación urgente de reconocer su papel en perpetuar la corrupción dentro y fuera de sus países”.
Bangladesh, por ejemplo, fue una de las naciones que destacó la ONG. Según Transparencia Internacional, el país asiático destina una cantidad mínima de recursos en materia de sanidad, mientras que la corrupción creció durante la pandemia. En aquella jurisdicción se registraron casos que van desde sobornos en las clínicas hasta la malversación de fondos de ayuda, además de la corrupción existente en la contratación de material sanitario. Otro de los casos que subrayó la organización es el de los Estados Unidos, que tiene una larga tradición democrática, pero los problemas de abusos de autoridad y conflictos de interés sumados a la falta de control del dinero (un billón de dólares) destinado a combatir la covid-19 hicieron que consiguiera su peor marca desde 2012.