El productor de una película o serie es el encargado de analizar la idea, la trama, los personajes, quiénes los interpretarán y hasta con qué dinero se financiará. Arma la película desde su inicio hasta su fin.

Ese es el rol que desempeña Axel Kuschevatzky, iniciado hace 12 años con “El secreto de sus ojos”.

La película, que dirigió Juan José Campanella, ganó el Oscar a mejor filme extranjero en 2010. Fue la segunda película argentina ganadora del Oscar en esa categoría, después de “La historia oficial”, en 1985.

A fines de 2019 Kuschevatzky constituyó su propia productora, Infinity Hill, con base en Estados Unidos, Inglaterra y Colombia junto a sus socios, Phin Glynn y Cindy Teperman.

Actualmente llevan adelante cientos de proyectos en diversos países del globo, como Inglaterra, España, México, Colombia y Argentina.

Uno de los últimos éxitos de la productora, que integra el catálogo del gigante de streaming Netflix es “Nasha Natasha”, el documental dirigido por el uruguayo Martín Sastre, sobre los conciertos de Natalia Oreiro en Rusia.

“Lo bueno de ser una sociedad internacional es que nos permite pensar en diferentes audiencias y lecturas”, reflexiona el productor en diálogo con LA GACETA desde Los Ángeles, donde reside junto a su familia, formada por su esposa y sus dos pequeños hijos.

- Hace un año te fuiste a vivir a Los Ángeles. ¿Cómo fue ese primer año y en el marco de la pandemia?

- Como ocurren estas cosas insospechadas, hice lo que hizo todo el mundo: como familia tratamos de adaptarnos. Primero, a una sociedad y culturas diferentes, a un idioma distinto y -como si fuese poco- llegó la crisis sanitaria más importante de los últimos 50 años. Pero bueno, fue tratar de buscarle la vuelta todos los días en el ámbito familiar.

-¿Y en el aspecto profesional?

- Teníamos un montón de proyectos que ya estaban en etapa de rodaje, y hubo que patear muchos de ellos hacia adelante. Desarrollamos una serie para Inglaterra, “Staged,” que se estrenó en la BBC en horario central. Fue un gran éxito y se vendió a muchos países como Estados Unidos, China, Israel, Australia y países de Europa. Ahora estamos con negociaciones en Latinoamérica y sabemos que se estrenará pronto en Argentina. La segunda temporada sale esta semana en Inglaterra, y comenzará su recorrido internacional. Esta serie nos permitió salir de esa sensación que tuvimos todos en pandemia: hacer mucho y no lograr nada. La pudimos hacer porque está hecha con celulares y las restricciones no nos permitían trabajar de otra forma. Fuimos un equipo grande el que trabajó, pero nunca nos vimos en persona.

- ¿Cuál fue la situación, concretamente, de la industria cinematográfica en 2020?

- La mayor forma de consumo vino de la mano de los servicios de streaming. Creo que todos nos pusimos a repensar cómo seguía el modelo de negocio, qué cosas eran posibles y cuáles no, cuándo se iba a poder volver a filmar, qué impacto en los costos íbamos a tener si se filmaba con los protocolos de coronavirus. Y eso nos obligó a tocar un botón y a arrancar de cero en nuestros cerebros. Fue un aprendizaje día tras día, muy frustrante al principio, hasta que entendimos que no había opción, que no había manera de pelearle a eso.

-¿Qué ha cambiado en el consumo?

- Hoy tenemos la plena conciencia de que la forma de consumo es distinta y sabemos que es “por ahora”, porque en el momento en que la gente pueda retomar las actividades de la vida que tenía antes, lo va a volver a hacer. No irá en demérito del consumo hogareño; esa idea de que la tecnología llega para matar todo lo anterior es falsa. La historia nos demuestra que eso no pasa.

- ¿Cómo creés que será la vuelta del público a los cines?

- Los cines se habilitaron en algunos países con muchas restricciones y fue estacional. Cuando había un pico de infectados restringían las salas y luego las volvían a abrir. Eso hizo que muchos cines quebraran, como en España. Creo que igualmente se va a volver a ganar este terreno perdido porque el público sí quiere volver. Quienes no lo harán al principio serán los grupos de riesgo, que necesitan más seguridad a la hora de volver a las salas. Pero ese es un público adulto que consume un tipo de cine específico.

- ¿Cómo será la vuelta del cine comercial masivo?

- Los grandes estrenos de Marvel o Disney, esas películas que llevan millones de espectadores a las salas van a funcionar mucho más que antes. Ver una película se puede ver en cualquier lado, pero el cine es una salida, es otra naturaleza.

- La primera película en la que fuiste productor, la gran ganadora del Oscar, "El secreto de sus ojos" ¿sigue dándote satisfacciones?

- Mirá, te lo voy a decir así: las películas y las series no se van. Hace 20 o 25 años una película se estrenaba en cine, en TV o a lo mejor en video y desaparecía de la mirada de la gente. Hoy todo eso cambió: todo lo que vos hacés está en algún lugar. Los proyectos te acompañan y persiguen, te construyen y hacen acordar todas las decisiones malas que tomaste, o las que dejaste que otros tomen o te recuerdan que estabas inseguro de algo y no dijiste nada. Tienen esa capacidad: las cosas que te gustan y no de cada proyecto siguen estando ahí, a pesar de nosotros mismos. “El secreto de sus ojos” es una película que me hizo ser productor de cine. Fue la primera en la que trabajé en esto y me sigue dando infinitas satisfacciones, me sigue enseñando cosas. Ayer, de hecho, estábamos tomando una decisión e intentábamos recordar cómo habíamos resuelto una situación similar con aquella producción. Pasaron 12 años y todavía esa película nos sigue enseñando cosas, y el arte de Campanella, el director, también.

- ¿Qué creés que sucederá en 2021 con respecto a la industria del cine y las series?

- Este va a ser un año de transición. Hay que recuperar la confianza; la gente se va a seguir suscribiendo a servicios no lineales, pero va empezar a elegir cuáles quiere y cuáles no. Los jugadores tradicionales, como la TV por aire, van a seguir atravesando una crisis que significa su reinversión y crecimiento porque lo que hoy resulta y puede ser una fórmula por ahí en seis meses no funciona más.

- ¿Qué debería hacer Argentina en materia de industria audiovisual?

- Argentina particularmente tiene la obligación de reinventarse porque tiene un modelo producción que está un poco caduco en relación con lo que ocurre en otros países, y tiene que encontrarle una vuelta. Debe hacer un cambio muy profundo para seguir siendo un jugador relevante. Hay una deuda pendiente en el sector cine y la TV argentina. Hay que sentarse y muy honestamente decir cómo se puede solucionar el hecho que el mercado que teníamos hoy lo tienen Chile, Colombia y Uruguay.