“Pedimos justicia por mi hija que el sábado fue abusada por un hombre que alquilaba a la vuelta de mi casa y por un tío paterno de la criatura, que no era cercano a ella”, clamó Carolina L. durante la protesta que encabezaba. “No sé cómo pasó, porque ella no es de salir. Fue todo en cuestión de segundos”, agregó la mujer aún conmocionada al contar lo ocurrido.

Con bombas de estruendo y platillos, la familia de la nena, de 5 años, y sus vecinos, cortaron en la tarde de ayer la esquina de Américo Vespucio y Amador Lucero, en barrio 11 de Marzo. Los efectivos de la seccional 13ª enviaron un patrullero ante la posibilidad de que hubiera disturbios en el lugar, dado que los acusados del lamentable hecho vivirían por esa zona. El humo negro de los neumáticos enardecidos oscurecía el cielo mientras la tensión se levantaba. Las cuatro arterias de la intersección fueron bloqueadas con la quema de gomas.

“Son dos personas de mal vivir. Ayer declararon y se inculparon mutuamente diciendo lo que habían hecho cada uno con mi hija. Hoy están en libertad”, aseguró la mamá de la criatura, que se recupera en un hospital. “No pueden estar libres, es un daño tremendo el que le hicieron a mi hija y a mi familia”, agregó desesperada Carolina.

Un centenar de personas indignadas acompañó la protesta de la mujer. “Mis vecinos saben que mis hijos no salen a ningún lado, no juegan en la vereda porque no tienen amiguitos en la cuadra, son ellos los únicos chicos”, señaló la denunciante.

“Mi vecina me dice que mi hija se fue hasta mi abuela, que iba con unos gatitos y que salió en un momento porque se habían escapado los animales aparentemente. Esto habrá sido 10 minutos antes que mi mamá me llama para avisarme que mi hija no estaba. Ya alguien se la había llevado”, describió la madre en entrevista con LA GACETA. “Salimos a buscarla desesperadamente, mi papá en el auto, mi hermana y mi hermano a pie. La encontraron a los pocos minutos, quizás fue media hora como máximo. Estaba lastimada, cortada, con la ropita sucia y golpeada. Una vecina fue la que la encontró a dos cuadras de mi casa y me la traía de la manito”, contó Carolina antes de que el llanto le quitara el habla. “Fue tarde, fue en menos de media hora todo”, sintetizó antes de concluir su entrevista por el dolor que la atravesaba.

Previamente la mujer había explicado que la Fundación Ayuda al Niño Necesitado (FANN) la estaba acompañando y conteniendo. “La gente del FANN, los asistentes sociales y los vecinos nos están acompañando porque saben la clase de personas que somos. Mi mamá es una mujer que no deja ni un segundo a mis hijos sin mirarlos cuando yo no estoy. No salen ni a la vereda si no los ve ella”, aseguró.

Lucía Carrasco, en representación de la fundación también pidió justicia por la pequeña víctima. “Nos enteramos esta mañana que una de nuestras alumnas, que viene a la fundación desde bebé, había sufrido un ataque aberrante. Estamos destruidos, lo que pedimos es justicia para ella, porque creemos en la Justicia. Les pedimos por favor que actúen rápido y que si realmente los responsables son estas dos personas a las que acusan, que vayan a prisión. Por favor”, indicó la mujer que acompañaba a la familia de la niña en nombre de la comisión directiva de la fundación. “Se trata de una familia excelente, los abuelos se hacen cargo de los dos niños cuando la madre sale a trabajar”, agregó.

Disturbios

Fuentes policiales que supervisaban que la manifestación se realizara pacíficamente, le informaron a LA GACETA que los sospechosos estaban identificados por las acusaciones realizadas pero que hasta el momento no habían sido localizados. Desmintieron que los acusados hubieran sido capturados y liberados.

Cuando el ocaso comenzaba a caer, un grupo de manifestantes se peleó con los uniformados porque habrían intentado acercarse a la vivienda de uno de los acusados para incendiarla. La Policía no permitió que el presunto ataque a la propiedad se concretara. Más tarde se blindó la zona.

Antes, en determinado momento de la tarde, alguien contactó por videollamada a la niña con sus familiares, que estaban manifestándose. Una multitud se acercó al teléfono para ver a la pequeña víctima. “Abu, ¿a los gatitos los pudiste encontrar?”, se pudo escuchar. “Yo los tengo en mi casa mi amor, quedate tranquila”, respondió la mujer entre lágrimas. Con ese breve diálogo, la inocencia de la criatura hizo llorar a las personas que se habían acercado al aparato para saludarla.