Marite Frías Gómez, quien sería una ex pareja de Álvaro Jorge Quiroga, el acusado de haber matado a Marcos Montenegro Cano el sábado en Mate de Luna al 1.500, se solidarizó con la familia de la víctima y publicó en Facebook algunas conversaciones en las cuales era amenazada. También hizo pública una denuncia que le había hecho a Quiroga.

“Para ayudar a la familia Cano, dejo pruebas yo también de lo que viví. Durante años lo sufrí y nunca nadie me ayudó. Nunca nadie quiso intervenir porque se trataba de una persona con ‘contactos’. Durante mi embarazo sufrí muchos golpes y humillación; tiempo después la vida de mi hija también corrió peligro”, sostuvo la joven en su cuenta.

“Me separé de él, lo dejé una mañana cuando se enojó porque mi hija lloraba estando enferma y nos corrió de la cama, mandándonos a dormir al piso”, indica la joven, que luego añade: “semanas después Quiroga se presentó en el domicilio de mi padre, levantándolo a él de la cama con un cuchillo. Como mi papá ya lo conocía supo manejar la situación y no pasó una tragedia. A continuación me apuntó con un arma, teniendo yo a mi hija en brazos. La denuncia está hecha y se negaron a seguirla porque ‘no había pruebas de los hechos”.

Frías Gómez asevera que tiempo después el acusado la amenazó en su trabajo y en boliches, que debió mudarse dos veces y que hubo muchos que no le creyeron. “Hubo gente que vio mis marcas, mi rostro amoratado y se quedaron callados”, señala. “Me fui de Tucumán con mis hijos, escapando de él, dejando a mi familia y amigos. Tuve que empezar de nuevo en un lugar donde no conozco a nadie”, agregó.

“Ayer me entero de esta tragedia y temo por la seguridad de Nadia Cano. Sepan que donde hay plata la Justicia no sirve, y lo sé porque yo siempre fui ‘la loca’ para ellos”, argumentó. Cano, hermana de la víctima, solicitó ayer el derecho a encabezar la querella de la investigación.

La ex pareja publica además una denuncia que le realizó por amenazas a Quiroga. En el documento que exhibe, la Justicia determina otorgarle una orden de restricción para que el acusado no pudiera acercársele a menos de 200 metros.