La querella verbal desatada entre oficialistas, opositores y empresarios en torno de si Tucumán fue perjudicada en materia de obras públicas durante la Presidencia de Mauricio Macri, o si por el contrario se benefició con numerosos trabajos públicos mientras que la gestión de Alberto Fernández sólo se dedica a hacer anuncios que no se materializan, no se aplaca.

Precisamente, el presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción, Jorge Garber, ha terciado en la encendida polémica para sostener que, salvo contadas excepciones, la mayor parte de lo que la gestión de Cambiemos (2015-2019) inauguró en la provincia sólo fue la concreción de obras que habían sido encaradas durante alguna de las presidencias kirchneristas (2003-2015).

Ahora, luego de ser cuestionado por el legislador radical José Ascárate, el empresario ha redoblado la apuesta y ha afirmado, por caso, que es a partir del retorno del peronismo al Gobierno nacional que las constructoras tucumanas han recuperado competitividad.

La pelea

Como se recordará, Ascarate, quien fuera subsecretario de Programas de Infraestructura del Plan Belgrano, ha sostenido que durante el macrismo se invirtieron 600 millones de dólares en la provincia destinados a obras públicas. En cambio, contrastó, el Gobierno nacional actual anuncia obras por un monto de 330 millones de dólares que no se ejecutan.

OPOSITOR. Según Ascárate, el Gobierno local no sabe planificar obras.

El parlamentario respondía de esta manera los cuestionamientos que había formulado el actual Secretario del Plan Norte Grande, Sisto Terán. “Para Alberto Fernández la obra pública es una inversión, para la gestión de Mauricio Macri era un gasto, por eso al restringir todos gastos se produjeron recortes agudos a las provincias del norte, a las que se consideraba adversarios; distinto a la Capital Federal, donde se dieron el lujo de realizar el soterramiento del Sarmiento, una obra que implicaba el presupuesto de la provincia. Y por $ 70 millones no hicieron una obra de Las Talitas. El tema también era conceptual”, había dicho el ex vicegobernador.

Garber refutó los dichos de Ascárate y sostuvo que no vio las obras que corresponden a los 600 millones de dólares invertidos durante la gestión de Cambiemos. “Salvo los jardines de infantes, que en su mayoría no se habilitaron, el resto fueron obras que venían licitadas y comenzadas en su ejecución durante la gestión del kirchnerismo”, aseveró el constuctor.

“Quiero que diga y muestre qué obras licitaron”, había desafiado el titular de la cámara empresaria. A ello agregó que las empresas tucumanas “venían sin trabajo”, pero que actualmente el sector se recompuso y consiguieron licitaciones para obras de viviendas y también para trabajos de la Sociedad Aguas del Tucumán.

El radical, entonces, lamentó que empresario, en lugar de pedirle explicaciones al Gobierno provincial, minimice la asistencia macrista para justificar el desastre de la administración peronista. Declaró que durante los dos últimos Tucumán destinó menos del 5% de su Presupuesto anual a obras públicas. Y agregó que dentro del NOA es la provincia con menor inversión en bienes de capital.

Concluyó afirmando que el gobierno debería asumir que es incapaz de planificar obras de infraestructura, en lugar de que aparezcan los empresarios que solo trabajan con adjudicaciones directas a "gritar’’.

El nuevo round

Garber contestó este fin de semana los dichos del legislador y sostuvo que las empresas constructoras se han vuelto competitivas en el último tiempo. "Mal puede decir (Ascárate) que estamos acostumbrados a hacer nada más que viviendas y a relajarnos con adjudicaciones directas, que son una herramienta legal. Las empresas nos hemos vuelto competitivas”, reafirmó

Con respecto a las viviendas de Manantial Sur que todavía no fueron entregadas (“las quieren cobrar dos veces”, había denunciado Ascárate), agregó que el Sistema de Gestión de Beneficiarios (Sigebe) "es un sistema perverso en el que nadie era tan pobre como para que se le entregue una casa’’ y que eso ocasionó que la demora de la entrega llegue hasta ahora. Afirmó también que las empresas de la Cámara Tucumana de la Construcción “están haciendo un gran esfuerzo para entregar 400 viviendas en enero” y que las restantes que no pueden ser terminadas corresponden a empresas no solo de la asociación que él preside, sino también de la Cámara Argentina de la Contrucción y a otras firmas que no forman parte de ninguno de los dos nucleamientos empresarios. “Están complicadas por el tema del vandalismo durante la pandemia”, justificó.

"La verdad que no entiendo por qué Ascárate personaliza su disputa contra toda una actividad. Cuando me dice que le pregunte a la Cámara Argentina de la Construcción por las obras hechas por el macrismo, no entiendo por qué quiere confrontar una cámara contra otra. La actividad en Tucumán es una sola. Las dos cámaras representan a una parte de la actividad cada una’’, concluyó.