El debate sobre los orígenes y la evolución del rock argentino tomó nuevo vuelo (lo cual es recurrente) con la polémica generada alrededor del documental de Netflix, “Rompan todo” y el testimonio de Gustavo Santaolalla en esa pantalla. Pero la producción de contenidos y de documentos excede en mucho sólo ese trabajo, y en materia de libros, 2020 fue un año fructífero.

El último de los aportes que se conoció fue “Éramos tan modernos - Costumbres argentinas de decir NO. De Moris a Babasónicos”, el nuevo libro del escritor y músico Gustavo Álvarez Núñez, cuyo germen, según explicó el autor a la agencia Télam, “es trazar un linaje de esas apuestas artísticas que en ciertos momentos de sus trayectorias le dijeron no al establishment, a la industria, al star system”.

Sin pretender contar la historia del rock nacional en forma cronológica, Álvarez Núñez indaga en la identidad de un movimiento a lo largo de 50 años, desde una mirada sensible y personal que evita los lugares comunes, proponiendo una especie de ensayo sobre la modernidad y la disidencia. “El punto era detenerme en ciertos momentos, en ciertos discos, en ciertas canciones. No presumir del carácter totalizante de muchas indagaciones, sino trabajar con los fragmentos y las rupturas”, indicó.

El trabajo comenzó a gestarse en 2006 y en él aparecen cuestiones como las internas, los cambios, los choques entre músicos y bandas, y las curiosidades que van desde Moris contra las imposiciones de la industria musical en su clásico “De nada sirve” a Tanguito negándose a grabar “La balsa” por su éxito descomunal.

Por el extenso tiempo transcurrido desde su primera mirada, “el desafío estuvo puesto en la reescritura, porque de ese libro original quedó la mitad y un poco más, y tuve que adecuarlo a otra respiración, menos beligerante, más reflexiva”, admite.

“Más que trabajar sobre la realidad política y el rock, me metí en la política del rock, en los distintos momentos donde se puso en conflicto la identidad rockera, donde se trenzaron y transaron distintas miradas alrededor de lo establecido y el lugar de la modernidad”, puntualizó el autor de los poemarios “Sweet home, Panamericana” (de 1999), “Pulsiones” (2006) y “Tratado sobre los padres” (2013); el ensayo “Hip Hop, más que calle” (2007); el libro de entrevistas “Ahora, antes y después” (2012) en torno al músico Daniel Melero, y la novela “Vidas epifánicas” (2015).

El escritor reconoció que “por esas cosas del destino, dialoga con la miniserie de Netflix, se mete en muchos de los agujeros que deja porque (esa producción) solo puede leer el rock como una emergencia de la realidad política, mientras que en mi libro focalizo en las políticas rockeras porque son las que hacen que la llama aún esté encendida”. Su interés por el rock comenzó en un seminario sobre Estudios Culturales en la UBA, con Silvia Delfino en 1993, que se profundizó cuando fue editor musical de la revista Los Inrockuptibles.

“Escribir ‘Éramos tan modernos’ fue adentrarme en un territorio en que se mezclaban las omisiones como los exabruptos, y donde fui buscando mi voz en relación a ciertas postergaciones que quería eximir de ese vacío. En principio, intenté armar un linaje de desencantados, de artistas que no encajaron, de músicas y sonidos que pusieron en entredicho lo establecido, que pusieron en conflicto su lugar en el mundo. Me resultaba interesante indagar en la incomodidad, en lo incompleto”, concluyó.