“La oportunidad que no han tenido los que fallecieron, y otros que sufrieron la enfermedad nosotros, no podemos desecharla. Por eso insto a quienes tienen una posición terca contra la vacuna a sumarse a esta campaña que comienza a ponerle fin a una de las más trágicas pandemia de la historia”. De esta forma se expresó la infectóloga Adriana Bueno luego de que, con su colega Marian Ysa Massa (jefa de la terapia intensiva para pacientes con Covid-19 del Hospital de Concepción), se constituyeran ayer en las primeras trabajadoras de la salud en recibir la vacuna Sputnik V en el Hospital Regional Miguel Belascuain.

En total fueron las primeras 372 dosis con las que se inocularon a médicos, enfermeros, técnicos y empleados de mantenimiento que se desempeñan en servicios críticos de esa institución. En ésta tanda no fueron incluidos unos doce agentes sanitarios del Área Operativa Concepción del Siprosa. “Son empleados que siempre están cara a cara con el riesgo, son prioritarios y lamentablemente no aparecieron en la lista de los que debían ser vacunados. La tarea se centralizó en quienes se desempeñan en el hospital local. Esperemos en que la próxima tanda aparezcan porque son esenciales y también de desempeño riesgoso” advirtió Bueno, titular del Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas), uno de los gremios que más reclama mejoras salariales al gobierno provincial.

Aunque se vacunaron 372 trabajadores de la salud, la intención es que el resto del personal reciba ésta primera dosis en enero cuando lleguen las nuevas partidas de la Sputnik-V, indicaron las autoridades como un correlato de lo que sucederá en toda la provincia con los miembros del sistema sanitario que aún no pudieron vacunarse.

Cuestiones ideológicas

Bueno reconoció que algunos se negaron a ser vacunados y fueron reemplazados por otros que se inscribieron voluntariamente para recibir la dosis. “Es una actitud que responde a cuestiones ideológicas y otras vinculadas con la falta de información y campañas mediatices que generan incertidumbre y temores”, apuntó la profesional. “La cuestión es que no se puede desechar esta oportunidad de comenzar a poner fin a la pandemia”, insistió.

Refrigeradas

Las vacunas llegaron a Concepción en la tarde del lunes en un camión frigorífico a -47°. Fueron bajadas en un termopallet y transportadas hasta unos freezers que fueron preparados previamente en un consultorio del nosocomio. “Las dosis deben ser retiradas y luego de 10 minutos se descongelan. Desde ese momento hay un lapso de entre 15 y 20 minutos en el que deben ser colocadas”, explicó Rodolfo Cecanti, director del Miguel Belascuain. “En el caso de fallar la energía eléctrica para los freezers, un grupo electrógeno de emergencia se activa al instante para no cortar la cadena de frío. Y como última previsión, de fallar ese generador las vacunas pueden ser situadas por al menos 26 horas en el mismo termopallet en que fueron traídas, sin perder temperatura” advirtió el profesional durante una rueda de prensa.

Ayer también se iniciaron las vacunaciones en los hospitales de Aguilares y Monteros mediante los mismo procedimientos instrumentados en el de Concepción.