¿Qué es lo que puede pasar con la carga del impuesto a las Ganancias durante 2021? Los asalariados tendrán que hacer cuentas y mirar cómo evoluciona la inflación y los posibles incrementos salariales para calcular la carga efectiva del impuesto nacional sobre el sueldo. Y es que desde el arranque, el impacto de ese tributo en el bolsillo de los argentinos será mayor que el de este año y, lo que es peor, puede ubicarse entre los más altos de las dos últimas décadas, de acuerdo con lo expresado por los economistas del Instituto para el Estudio sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) Marcelo Capello y Vanessa Toselli.
Así, por caso, en el tramo más alto de ingresos, para un trabajador soltero sin cargas de familia, un cuarto del salario bruto se destina al pago del impuesto a las ganancias, a lo que deben sumarse las otras cargas tributarias y previsionales que debe afrontar. La carga es relativamente menor para trabajadores con cargas de familia.
Si se considera un trabajador casado con dos hijos, se obtiene que en el ejemplo de máximo ingreso la presión del impuesto resultaría del 23% en 2021, cuando fue del 22% en 2020 y era del 12% en 2000, ostentando 10 puntos porcentuales de mayor carga en las últimas dos décadas, de acuerdo con el reporte del instituto que depende de la Fundación Mediterránea.
Para llegar a esa conclusión, los expertos establecieron tres hipótesis alternativas de suba salarial promedio en 2021 (A=35,4%; B=38,4% y C=41,4%) para seis categorías salariales diferentes: el caso de un trabajador que cobra el salario formal promedio (SFP) de la economía ($65.690 en 2020), y para aquel que cobre un 125%, 150%, 200%, 300% o 500% de ese salario.
En los escenarios B y C los asalariados solteros que en 2020 cobraban el Salario Formal Privado no eran alcanzados por el impuesto, pero sí lo serán en 2021 con 0,1 y 0,2%, respectivamente.
Aquellos con ingresos brutos de $82.113 en 2020, verían aumentada la carga tributaria en 2 pp en 2021 respecto a 2000, y la brecha aumenta hasta 12 pp en los otros casos. Si se considera un trabajador casado con dos hijos, en el ejemplo de máximo ingreso, la presión del impuesto era del 12% en 2000, es del 22% en 2020 (aumento de 10 puntos porcentuales) y podría resultar del 23% en 2021 (escenario B). Se observa que el salario mínimo no imponible (SMNI), aumentó menos en el período analizado que otros parámetros salariales de relevancia.
En 2000, el salario inicial que pagaba ganancias era equivalente a 3,5 veces el monto de la Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo (matrimonio con dos hijos menores), mientras que en 2020 es de 1,7 veces, exponen los economistas.
"En cambio, si se compara el SMNI con el SFP, se obtiene que, para un trabajador sin cargas de familia la proporción pasó de 1,5 en el 2000 a 0,9 en 2020; es decir que en el año que corre, y probablemente en 2021, si cobra un 90% del salario formal promedio de la economía será alcanzado por el impuesto a las Ganancias", completan.
En el caso del trabajador casado con dos hijos, el salario mínimo no imponible casi duplicaba al SFP en 2000, mientras que en 2020 se ubica en torno a 1.
"Así -según los analistas-, la actualización del impuesto ha resultado insuficiente, de modo que trabajadores hipotéticos que tuvieron ingresos reales constantes en dos décadas, han pasado a pagar un mayor % de su salario en impuestos, inclusive desde 2018, cuando retornaron los ajustes anuales automáticos de parámetros. Esto último es así, por cuanto se utiliza un índice de salarios y no el índice de precios al consumidor (IPC) como instrumento para actualizar anualmente los parámetros del impuesto".
De acuerdo con las estimaciones de las consultoras privadas, la inflación esperada para 2021 (cerca de un 50% si se actualizan algunos precios regulados) será mayor a la de este año (terminaría en 36%). Tras tres años de pérdida de poder adquisitivo existirá cierta presión sobre los salarios (en año electoral).