“¿Justicia democrática o justicia mafiosa?”, fue el eje del “debate universitario” organizado por el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip). La disertación, de la que participaron la constitucionalista Carmen Fontán, el filósofo Ramón Eduardo Ruiz Pesce y el ex magistrado Marcos Rougés indagó en las causas de la crisis institucional de la provincia y proyecto sus consecuencias.

Carmen Fontán

“Efectivamente, en Tucumán no hay república, no hay independencia de poderes y no hay independencia de la justicia”, diagnosticó Carmen Fontán. La profesora titular de Derecho Constitucional de la Cátedra B de la Facultad de Derecho de la UNT ancló la crisis de los tres poderes del Estado en la reforma de la Constitución de 1990, a la que se convoca durante la gobernación de José Domato, pero que termina concretando Fuerza Republicana tras el triunfo en las elecciones de convencionales constituyentes. En esa enmienda, la introducción de la figura del vicegobernador, que pertenece al Poder Ejecutivo pero preside el Poder Legislativo, y lo gobierna y lo administra, generó el malfuncionamiento de la división de poderes.

Fontán citó un artículo de la periodista de LA GACETA Irene Brito, publicado el 22 de noviembre de 2019, para poner énfasis en la falta de control de la conducta de funcionarios y magistrados del Poder Judicial- “Si el oficialismo pretendiese echar a alguno, se encontraría con la realidad que el organismo encargado (el Jurado de Enjuiciamiento) está mal diseñado y hace prácticamente imposible la destitución de un magistrado”, advirtió Fontán. Puntualizó que, pese a la gran cantidad de casos controvertidos y de denuncias contra jueces, desde 2006, cuando fue creado el jury en la última reforma constitucional, el único destituido fue el juez Roberto Guyot, por incumplimiento de los deberes a su cargo.

Fontán subrayó que el caso del juez Enrique Pedicone, quien enfrenta un proceso de destitución tras denunciar por presunto tráfico de influencias al vocal de la Corte Daniel Leiva, no es un hecho aislado, sino que representa los “defectos enormes” en la justicia tucumana, que se dan como resultado de las dos reformas constitucionales.

Marcos Rougés

Marcos Rougés, ex juez civil y ex profesor de Derechos Reales de la UNT, construyó su disertación sobre la base de una experiencia personal: la muerte de su hijo, que no dudó en calificar como un asesinato a manos de la Policía de Tucumán. A partir de allí, habló también sobre casos de corrupción, negligencia y nepotismo en el Poder Judicial de la Provincia.

Marcos Aníbal Rougés, hijo del letrado, perdió la vida el 20 de agosto de 2019, en avenida Sarmiento 1200, mientras conducía su vehículo. Lo que provocó su muerte, puntualizó su padre, fue un disparo de arma de fuego calibre 38. Marcos Rougés relató cómo fue el proceso judicial en el caso de su hijo, y de qué manera caratularon la causa como un suicidio, cuando esto hubiera sido imposible ya que -remarcó- Marcos Aníbal iba conduciendo al momento de su muerte. Rougés asegura que, en medio de un “operativo policial para asesinar alguien”, su hijo fue confundido con el objetivo de ese criminal procedimiento por haber estado dentro de un vehículo de la misma marca que el poseía quien, según su denuncia, era el “blanco” de los policías que intervinieron.

En cuanto al Poder Judicial, el ex magistrado se refirió al nepotismo que abunda tanto en la judicatura como en el Ministerio Público Fiscal y en el Ministerio Pupilar y de la Defensa, mediante la designación de familiares e hijos en los más diversos niveles. “La característica de este nepotismo es mucho más grave, porque lo que están haciendo no es nombrar parientes, sino instalando cómplices de la mafia en partes claves de poder”, aseveró. “No estamos en presencia de una mafia en un sentido figurado o metafórico, sino que estamos ante una mafia real, una mafia que maneja mucha plata”, concluyó.

Ramón Eduardo Ruiz Pesce

“Somos malos alumnos y malos maestros”, advirtió Ramón Eduardo Ruiz Pesce, en referencia a la “tragedia educacional” en el país y en la provincia. Y trasladó esa fórmula a la “tragedia política” que vive Tucumán

Respecto de la “tragedia educacional”, el profesor titular de Historia de la Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT propuso una “revolución dialógica” para salir de la crisis. Citando al célebre pedagogo brasileño Paulo Freire, afirmó que “la esencia de la escuela es el diálogo”. 

Paralelamente, aseguró que la “tragedia política” radica “en que se ha cortado el sustento que tiene que alimentar la democracia. Sin embargo, esto tiene solución: la fraternidad”.
En su mirada crítica sobre la situación institucional de la provincia, el filósofo no dejó aparte a la Universidad Nacional de Tucumán. Manifestó, sustancialmente, que la casa de altos estudios “se ocupa de no ocuparse” de los asuntos relacionados con la corrupción y la falta de virtudes en el poder político. Asimismo, identificó “el inicio del declive de la Universidad Nacional de Tucumán” en 2008, “cuando empezaron los negocios con la mina La Lumbrera”, a los cuales calificó como “espurios” y “tóxicos”.

“Nada de lo que pasa en la justicia, en la democracia y en la UNT nos puede resultar ajeno, aunque no formemos parte de la universidad”, argumentó.

Ruiz Pesce afirmó que la responsabilidad de los tucumanos como comunidad es la de involucrarse en la política y de ponerse de lado de las víctimas del sistema. Y llamó a no bajar los brazos ni a cejar en la lucha para que haya justicia en las causas todavía impunes.