El manejo de la comunicación de la vacuna ha generado muchos comentarios y análisis durante el último mes. Las idas y vueltas del gobierno han causado desconcierto aún en aquellos que fueron cautos en juzgar la forma en la que el Gobierno se ha comunicado hasta ahora, plantea a LA GACETA Daniel Valli, experto en Comunicación y socio de Valli+Partners, Consultoría de estrategia y operaciones.
Una de las premisas de la comunicación es no conjeturar. “Si uno lo hace y no se produce lo que se anticipó -indica-, se pierde credibilidad. Es lo que está sucediendo con el gobierno y con el Presidente. Constantes idas y vueltas, inconsistencias y una insistencia pocas veces vista para posicionar el tema en el centro de la administración del presidente Alberto Fernández”.
Pero, ¿por qué hacerlo si tanto él como sus asesores saben que especular no es buen negocio? Menos con una vacuna en pleno proceso de experimentación, con fecha incierta de aprobación ¿Por qué arriesgarse a prometer fechas concretas? Solo hay una respuesta, dice Valli: el presidente de la Nación necesita instalar un tema relevante para reconquistar la agenda pública, aún a costa de errores. “Lamentablemente la agenda se vio alimentada por temas negativos -pandemia, inflación, caída de la actividad, suba del dólar, aumento de la pobreza-”, acota. Los temas que cumplían con un perfil positivo, como la renegociación de la deuda, finalmente resultaron ser sólo un chispazo. Sólo el tratamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo podría generar una noticia potente pero, como se sabe, es un tema que divide a la sociedad, expresa.
Mientras el Ejecutivo no generó su agenda de temas, sí lo hizo el Congreso. La vicepresidente Cristina Fernández se transformó en la protagonista de las noticias. Con sus comunicados en formato carta y el tratamiento de temas propios de su agrupación política, eclipsó al jefe de Estado. Según Valli, cada cosa que dice o hace Cristina es interpretada como una bomba para el Ejecutivo. Aunque el Presidente finalmente aprueba y respalda esas iniciativas, no parece que lo haga con convicción. El “cómo” las respalda -a destiempo, sin pasión y con pocos argumentos-, lo muestran como un espectador más que un co-protagonista de esas iniciativas. ¿Son iniciativas que impulsaría? ¿Realmente las apoya? El “cómo” comunica en esa situación, genera dudas de su aprobación, explica el consultor.
Lo que queda claro es que esas acciones, ponen a Cristina en el centro de la escena. “Sabemos que, el que maneja la comunicación, genera en el público la convicción de que tiene el poder del gobierno. Al decir que hay funcionarios que no funcionan o cuando propone a los ministros que tengan miedo, que vayan a buscar otro trabajo, directa, potente, sin filtros, la vicepresidenta impone la agenda”, observa.
El protagonismo
Ante todo ese arsenal comunicacional, el tema de la vacuna parece la única posibilidad, por el momento, de devolverle al gobierno el centro de la escena.
¿Perder el protagonismo es un problema específico de este presidente? Puede decirse que sí, pero la historia demuestra que este problema no sólo lo vivió Alberto Fernández. “Los que tenemos cierta edad, recordamos muy bien las constantes fricciones entre Fernando De la Rúa con Raúl Alfonsín. Pero también lo sufre el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta con Mauricio Macri, cada vez que el ex presidente habla”, ejemplifica Valli.
La pregunta clave es ¿dónde está el poder? Sobre esto se pueden hacer muchas conjeturas. Que Alberto Fernández es el gobierno y Cristina, el poder. O que la situación actual es consecuencia de la acción o inacción del presidente que aún no logró consolidar su poder, por decisión propia, compara. Pero lo que sí está claro es que el presidente no muestra una iniciativa comunicacional basada en la gestión y muestra más un voluntarismo reflejado en una comunicación con poca sustancia y con gran margen de error. Más allá de la vacuna, esa estrategia lo vimos reflejada en la reunión que mantuvo con la Unión Vegana Argentina. Estando en contra del proyecto de instalación de granjas porcinas impulsadas por el gobierno con China, el Presidente apareció en una foto con la urna que mostraba el rechazo del proyecto. Tan sorprendente fue la foto, dice el experto, que Mario Pergolini comentó en un programa de radio que pensó que era una fake news, una noticia inventada. Esto muestra la necesidad de tener protagonismo, pero a costa de interpretaciones erróneas. Alberto Fernández necesita tener la centralidad, pero no lo está logrando. Y Cristina, con su propia agenda, sí, insiste Valli.
Todo buen manual de comunicación debería indicar que lo importante no es lograr obtener repercusión a toda costa sino sólo sobre aquellas temáticas que tienen un significado positivo para la reputación de una persona. Pero el problema es que para poder generar una narrativa trascendente, hay que tener hechos positivos para comunicar. Y eso es lo que parece faltar en este momento, finaliza Valli.