El acto de anoche en La Plata ha desnudado públicamente una situación que muchos sectores de la política observan como preocupante: la ascendencia que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene sobre las decisiones del Poder Ejecutivo a cargo del presidente Alberto Fernández. Aún más, por el hecho de que la presidenta del Senado haya disparado una frase que conmocionó al gabinete nacional. 

"Todos aquellos que tengan miedo, o que no se animan, por favor, hay otras ocupaciones además de ser ministro o ministra o legisladores, pero necesitamos gente que los sillones que ocupan sean para defender a los argentinos", dijo Cristina.  

En frío, el Presidente hizo un análisis de situación y ratificó su vínculo con su compañera de fórmula. “En los últimos meses vivimos un debate inusual porque ocurre que si hablo con Cristina, soy un títere y ella es la que se mete en todo y manda en el Gobierno; pero si no hablo dicen que estamos peleados y hay una crisis institucional en el Gobierno. La verdad no se que quieren”, manifestó a El Destape. 

"Tengo un gran cariño por ella y nada va a quebrar nuestra amistad”, enfatizó. En otro tramo de la entrevista, dijo que agradece “siempre” a la ex presidenta por “la confianza que depositó” en él y sentenció: “No voy a defraudar ni a ella ni a los que nos votaron”.

Según el analista político Ricardo Rouvier, durante el acto en La Plata, la ex jefa de Estado hizo uso de su voluntad política y de su estilo, que no es el mismo que el del actual mandatario. En una visión global, el experto señala que el mitin ha servido para mostrar la unidad del peronismo, de que el Frente de Todos sigue fortalecido, más allá de las diferencias internas. 

No obstante, Rouvier puntualiza que lo preocupante es que, a la hora de los discursos, "ha quedado en evidencia una suerte de gobierno que se pone en paralelo a la actual gestión, como fue el caso del reproche contra los ministros y las ministras del gabinete. "Uno puede pensar que se hizo público algo que pudo haberse resuelto en lo privado. El gabinete es del Presidente y no de la Vicepresidenta, proque el sistema argentino tiene un régimen que es unipersonal y que claramente indica que es el Presidente el que debe nombrar a sus funcionarios", indica el politólogo a LAGACETA.COM.

De todas maneras, Rouvier indica que hay muchos antecedentes en la historia de la humanidad, "desde que la política es política, en el que los actores de reparto adquieren más protagonismo que las primeras figuras". 

"Daría la sensación de que la vicepresidenta tiene más poder que el presidente de la Nación, y tal vez esa fortaleza de Cristina pueda servir para consolidar el gobierno, pero no deja de hacer ruido esa historia paralela, desde el punto de vista institucional, del poder seccionado y desde su concepción, cuando Cristina eligió un candidato a presidente y ella se reservó la postulación a vicepresidenta cuando, en general, la historia suele ser al revés", finaliza.