En Tucumán existen antecedentes que confirman la importancia de las enfermedades de la caña de azúcar -como la epifitia del mosaico, en los años 1914 a 1916, y la del carbón, durante la década del 1940-, que condicionaron la producción de azúcar, debido a la alta susceptibilidad de las variedades cultivadas en esos años.
El carbón, causado por Sporisorium scitamineum, es una enfermedad fúngica que se encuentra distribuida en las principales áreas cañeras del mundo. “En nuestra provincia se puede observar esta patología en áreas cultivadas fundamentalmente con variedades de caña susceptibles”, indicó Romina Bertani, de la sección Fitopatología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).
Esta enfermedad se ve favorecida por condiciones ambientales cálidas y secas: las esporas del patógeno se dispersan por el viento y, de ese modo, infectan los cañaverales.
Los primeros síntomas de esta enfermedad aparecen en primavera, durante la brotación de la caña. “En esta etapa de la enfermedad, los brotes son delgados, con entrenudos largos, hojas cortas y rígidas, que se disponen con un ángulo más agudo en relación a la disposición normal, por lo que la caña adquiere un aspecto herbáceo, con proliferación de brotes laterales y disminución del diámetro de los tallos”, señaló la especialista.
Indicó que el síntoma característico y de fácil diagnóstico es la aparición de una estructura similar a un látigo en la parte terminal de los tallos afectados, rodeado de esporas de color marrón oscuro o negro. “Las cañas en pie se infectan por medio de las yemas, que permanecen en estado de dormición hasta que la caña es cortada y usada como semilla”, añadió.
Contó que en la presente campaña, Tucumán está atravesando condiciones de sequía, como consecuencia del fenómeno “La Niña”; por lo que el productor viene observando numerosos lotes con caña afectados por carbón.
Los técnicos de la sección Fitopatología de la Eeaoc Claudia Funes, Hernán Gutiérrez, Constanza Joya y Solana Chaves realizaron monitoreos en toda la provincia para determinar los niveles de incidencia del carbón -porcentaje de tallos enfermos sobre el total de tallos evaluados-.
Se recorrieron 19 localidades, distribuidas en siete departamentos (Alberdi, Burruyacú, Cruz Alta, Leales, Lules, Río Chico y Simoca), y se alcanzó a monitorear 59 lotes. En las recorridas se detectaron lotes con diferentes manifestaciones de la enfermedad. En muchos casos existía gran proliferación de tallos con síntomas, con brotación de tallos secundarios afectados. Otros lotes sólo mostraron algunos síntomas en tallos principales.
Los lotes en edad de socas fueron los que evidenciaban un mayor efecto de esta patología. En la Tabla 1 se puede observar que la principal variedad afectada fue LCP 85-384, que alcanzó valores de incidencia promedio de un 3,54%. Esta variedad registró valores máximos de incidencia de un 27%; y 21 de los 25 lotes evaluados -el 84%- mostraron síntomas de carbón. Se destaca que las variedades TUC liberadas por la Eeaoc mostraron un buen comportamiento frente a carbón, presentando valores de incidencia promedio inferiores a un 0,20%.
LCP 85-384 ocupa el 67,74% de la superficie cañera en Tucumán, según el último relevamiento que realizaron técnicos del Programa de Mejoramiento Genético de la Caña de Azúcar de la Eeaoc. Los expertos de Fitopatología indicaron que esta variedad, ampliamente difundida, es muy afectada por la roya marrón; y ahora, en condiciones de estrés por sequía, también lo es por el carbón.
Estrategia
La principal estrategia de manejo sanitario de los cañaverales a nivel mundial es la diversificación varietal. “Durante los últimos años, la Eeaoc liberó variedades de caña de azúcar con buenos niveles de resistencia al carbón, que poseen, además, un muy buen comportamiento productivo, por lo que el productor cuenta con estas herramientas para el manejo sanitario de su cañaveral”, señaló Bertani. Por otro lado, remarcó la importancia del uso de caña semilla sana, proveniente de lotes semilleros, ya que la infección puede estar latente y aparecer después de la plantación. El marcado de cepas enfermas en el campo y su posterior eliminación -roguing- es una práctica sugerida en lotes semilleros, donde el carbón tiene una incidencia generalmente baja y resulta un recurso efectivo para la reducción de inóculo en el campo.
Finalmente, los expertos destacaron que las variedades TUC difundidas por la Eeaoc son competitivas respecto a LCP 85-384 y poseen un muy buen comportamiento frente a las principales enfermedades. Entre ellas se encuentra TUC 95-10, que actualmente es la segunda variedad más cultivada en la provincia y tiene un comportamiento resistente a carbón.
De igual manera, TUC 03-12, TUC 02-22, TUC 06-7 y TUC 00-19 con alto nivel de productividad, competitivas y muy buena sanidad, representan una buena alternativa de cambio para el sector cañero.