Obligados por la pandemia, los artesanos callejeros en Concepción abandonan de a poco su parada en las veredas y ensayan nuevas formas para ofrecer sus productos. Los más apurados por la situación recurren al auxilio de la tecnología informática. Otros, identificados con su oficio de crear, más que por la sola rentabilidad, reniegan del procedimiento cibercomercial. Asumen un desafío, encaran la resistencia en afán de conservar la esencia original de este oficio de siglos.

La paciente producción de sus manos, exhibidas bajo el amparo de las tiendas gazebo, sombrillas, mediasombras…, hoy se apiña en el límite de las pantallas de cristal líquido -en celulares, tablets o computadoras-, en rincones de la propia casa. No desaparecieron totalmente las lonas extendidas en veredas; hay quienes se resisten, todavía. Desde allí, las figuras, con su esencia de silencio, tratan de ganar atención de la gente que deambula, entre barbijos e indiferencia.

TEJIDOS. Uno de los trabajos de María de los Ángeles Quintero.
AL CROCHET. Los tejidos se hacen en casa y se difunden por la red.

Frente a la actual circunstancia, el organismo de Cultura municipal de Concepción, conducido por la profesora Estela López, decidió apoyar a pequeños artesanos para la venta de sus productos. Abrió espacios para un comercio electrónico, en reemplazo de las ferias en lugares públicos que se encuentran circunstancialmente interrumpidas.

VIRGEN. Imagen en versión niña de María Victoria “Vicky” Villagra.
CERÁMICA FRÍA. Figuras hechas por María Victoria “Vicky” Villagra.

El avance tecnológico permite, así, sostener la vigencia de actividades que la tecnología misma alguna vez fue desplazando. Enrolada en la propuesta oficial, María de los Ángeles Quintero, con sus tejidos a crochet y dos agujas, convierte los ovillos en prendas accesorias, fundas ornamentales, carpetas… Ahora, recluida en su casa, piensa que esta eventualidad “nos abrió una oportunidad de expandirnos más que nunca en Internet”, afirma convencida.

El espíritu de creatividad de estos artistas populares suele alimentarse de imágenes de sus propios sueños. Patricia Liliana Matía recrea los duendes interiores de algunas siestas de su infancia. Lanzados a las redes, con sus sombreros de pico aludos, los personajes aguardan a quienes enamorar.

DUENDES. Patricia Liliana Matía da forma a sus sueños de infancia.

“Que estas piedras se conviertan en pan”: una artista manual aceptó el tan malintencionado desafío. Tras un proceso de martillos, pinceles y colores, Analía Say les dio un cuerpo macizo. Apariencias cubiertas de vida. Esas serán las figuras que podrán verse en los rectángulos de vidrio iluminado… Y de allí, el producido final podrá convertirse para ella en su pan de cada día.

Junto al entrevero de arañas, dragones, calaveras, escorpiones... la figura de Humberto Darío Carvajal, atrae la atención por su aspecto “hippie”, heredado de aquel movimiento contracultural de los ‘70. Se orienta también con criterios semejantes y se somete al humor cambiante de los cuidadores de veredas. Sus piezas de alambre le abren puertas en cada provincia, con jugosas recompensas... Y hoy se conforma porque “en Concepción se alcanza para cubrir alguna comida y hasta quizás una birra”.

CREATIVIDAD. Los personajes de Matía buscan a quién enamorar.

“La Inmaculadita” fue un hallazgo artesanal muy festejado por devotos marianos en las últimas fiestas patronales de la Inmaculada Concepción. Una muy agradable adaptación en cerámica fría, interpretada con figura de niña, de la histórica imagen que preside el templo Catedral. Aquella pieza inicial, hoy suma decenas de reproducciones, y su autora, María Victoria “Vicky” Villagra, ya recibe pedidos de interpretaciones similares para otras advocaciones marianas. No abandona, sin embargo la producción de modestos muñequitos de torta con los que inauguró el vuelo de sus manos creadoras.