Reinventarse es una de las palabras que más están usando los artistas en este año pandémico. La imposición sanitaria que los llevó a dejar los escenarios para pasarse al mundo virtual obligó a repensar las formas de creación, producción y relación con el público. En algunos casos, fueron intentos fallidos; en otros, tan exitosos que se abren posibilidades a futuro.
El tucumano Marcelo Bellagamba lo experimenta en carne propia con “Le Petit Grand Hotel”, su última creación. Radicado hace décadas fuera de la provincia, esa comedia musical sobre las visicitudes de los empleados del hotel llegó a la web en la plataforma de Teatro AMMA por entregas en cuatro capítulos a uno por semana, pero la repercusión fue tan buena que desde hoy se la relanzará como una película de 40 minutos. Y hay más, porque en 2021 habrá una segunda temporada: “trataremos de seguir la misma dinámica, un episodio semana a semana para luego presentar el filme completo”, le anuncia a LA GACETA.
La trama cuenta que el centenario Le Petit Grand Hotel fue reducto de artistas de todos los rubros. Cuando los empresarios deciden renovarlo, pero mantiediendo su estilo y glamour, surgirán los problemas por los exámenes a los que son sometidos el nuevo personal.
“Poder estrenar en este contexto de pandemia fue un gran desafío. Escribí la obra para ser representada en teatro, con todas las características de un musical: planteo de la historia, aparición del conflicto y su resolución, siempre con una canción. Ante la imposibilidad de hacerlo, me planteé la posibilidad de adaptar el guión y los textos para ser representada utilizando las posibilidades que nos ofrece el streaming. Otro condicionante fueron las restricciones presenciales, y por ello todos los diálogos y escenas se realizan en localizaciones estables (oficina del gerente, recepción, cocina, sala de mantenimiento y departamento de seguridad) y transcurren entre WhatsApps y conversaciones por Zoom”, describe. La realización incluye animaciones, un agregado especial.
El proceso de ensayo y granación fue siempre por separado, nunca un actor o un músico se encontró con otro, y las filmaciones fueron con un teléfono celular. Algunas de las escenas se ambientaron en las respectivas casas y otras en el ex Hotel Bauen, hasta horas antes de que se cerrara definitivamente. “Así es que Franco Vittore, el guitarrista de todas las canciones, vive en Nueva York; el baterista, Tomi Luján, en Córdoba, y se masterizó en Madrid. Esta experiencia fue maravillosa y por suerte nos decidimos a vivirla, lo que no impide que en alguna oportunidad se pueda representar en forma presencial. Los profesionales más importantes del escenario porteño se fueron sumando: Ana María Cores, Omar Calicchio, Carlos March, Flavia Pereda, Diego Reinhold... Es un lujo de elenco”, remarca. Y en el staff de músicos figuran además Bernardo Baraj, César Franov y Cecilia Isas, entre otros.
La idea de emitir un capítulo semanal apuntó a “tener la sensación de que había algo que esperar más allá de que se normalizara la situación”. “Todos hemos aprendido muchísimo sobre los detalles que más funcionan. La duración que le dimos a la película íntegra, porque no se hizo ninguna modificación del contenido sino que sólo se trabajó para conseguir ritmo, es la apropiada para el tiempo de concentraciónfrente al teléfono, a la tablet o al televisor”, concluye.