“La clave aquí es no pensar en la muerte como un final, sino como una forma muy efectiva de disminuir tus gastos”
Woody Allen en “Love and Death”.
Tic-Tac el tiempo corre
Arrancó diciembre. Con las vacaciones en marcha, el mundillo financiero se prepara para dos hitos estivales: el aumento estacional de la demanda de pesos crocantes y la corrida de fin de año para la foto de ganancias y bienes personales. Con cinco días hábiles menos, producto de los feriados de fin de año, hay que apurarse.
El Estado, tu principal Socio
Pago de aguinaldos. Vacaciones. Gastos de fin de año. “Más gastos” para achicar utilidades y mostrar la mejor sonrisa a la tan querida AFIP. Algunas de las razones que explican un aumento en la demanda de pesos. Por ello las autoridades importaron billetes desde la Madre Patria. La impresión local no fue suficiente.
Esta semana el BCRA giró al Tesoro $170.000 millones en concepto de “utilidades” del Banco Central. ¿Ganancias? ¿Qué ganancias?
Con obligaciones a pagar nominadas en moneda local y activos en moneda extranjera, la devaluación del peso de 3,3% en noviembre genera “resultados positivos” en la contabilidad de la autoridad monetaria. La magia contable esta vez a favor del Estado.
“¿Me explicas por qué baja el dólar?”, consulta un alto funcionario de una compañía de ingeniería líder de nuestro país. La pregunta tiene lógica. Esta semana el valor del dólar libre cayó varios centavos. Un fenómeno al que los argentinos, desgraciadamente, estamos poco acostumbrados. El blue en $150 y el dólar Bolsa en mínimos de $139, sorprendió a todos. Los rumores no dejaron de aparecer. “Me llegó que sacan el impuesto del 35% al dólar solidario”. “Me contaron que hay movida entre Anses y el Central. Vende Anses, compra Central. Y hay una ALYC ‘amiga’ en el medio”… menos pregunta Dios y más perdona.
Mayor demanda de moneda local (y por ende oferta de dólares) o alguna ayudita de manos amigas. Encontrar la razón final carece de valor. El dólar bajó y es una nueva oportunidad de compra para la “lechuga”. Denominación coloquial adoptada por el inframundo financiero para el aclamado billete verde.
Cupón mata TIR
En un mundo de bajas tasas de interés, ¿qué significa que un bono del Estado argentino rinda 17% en dólares? Significa comprarlo hoy a una paridad (precio/valor teórico) del 38% y esperarlo hasta su vencimiento. 2030 en el mejor de los casos.
Durante los primeros años, el cupón de renta que pagan es tan bajo (menor al 1%), que esos bonos pierden su atractivo. La probabilidad de default del 85% explica la ausencia de compradores.
Para quienes están atrapados con sus inversiones localmente, resulta más interesante posicionarse en deuda corporativa. Las obligaciones negociables suelen tener mejor desempeño que la deuda soberana. Las empresas defaultean menos que el Estado y hoy ofrecen cupones de hasta 12% en dólares. Por supuesto, el tratamiento impositivo no es parejo.
Mientras la deuda soberana no está alcanzada por bienes personales, la deuda emitida por empresas sí. Es por ello que diciembre suele observarse un rally en los bonos del Estado: las carteras de inversión rotan hacia estos activos a fin de eludir el impuesto. También muchos dólares duermen en cajas de ahorro con el mismo fin. Por ello se espera un aumento en los depósitos en moneda extranjera en las sucursales bancarias. El veredicto final estará recién en un mes.
Mas allá de la Patria Austral
Argentina cansa. La eterna promesa de altos retornos costó muy caro. Quienes ostentan algunas canas vivieron en los últimos tres años lo que muchos países no vivirán a lo largo de toda su historia económica.
Ello explica por qué cada vez más inversores buscan alejarse de la coyuntura local. Con ingresos futuros atados al riesgo doméstico, resulta lógico tratar de proteger al menos parte del stock acumulado. La fuerte inversión en tecnología dentro del sector financiero aportó mayor dinamismo. Hoy es posible abrir una cuenta local o en el extranjero desde la comodidad de una PC sin “salir de casa”.
Despejada la incertidumbre electoral en EEUU y con la vacuna a la vuelta de la esquina, las apuestas en la principal economía del mundo van hacia tres frentes: acciones frente a bonos, pequeñas empresas frente a grandes compañías y sectores tradicionales frente a tecnología.
El triunfo de Biden lleva a inferir que los paquetes de ayuda continuarán, pero con un foco más dirigido hacia PyMEs. El control por parte del Senado Republicano disminuye la probabilidad de un paquete fiscal muy agresivo, y dirige la apuesta hacia la recuperación de sectores tradicionales que quedaron muy retrasados (servicios financieros, materiales, industria, consumo discrecional). Finalmente, con una alta probabilidad de suba de tasas de interés, la migración de una cartera compuesta por bonos hacia una mayor composición de renta variable (acciones) es casi un mantra a repetir a los largo de los próximos tiempos.
La inversión puede realizarse en pesos a través de cedears, en dólares en cuentas locales o en el exterior. La decisión final surgirá de la delgada línea entre conservar capital y pagar menos impuestos.
Este será el tiempo de los estudios contables. Un buen contador que entienda el intríngulis tributario de este país puede ser la mejor inversión en tranquilidad luego de un fin de año por demás agitado.