Los astros, y los fenómenos que se producen en el mundo de la astronomía, también tienen sus propios fotógrafos. Así, el equipo del Observatorio Astronómico de Ampimpa (OAA) que viajará hasta Río Negro para ver el eclipse solar el próximo 14 de diciembre contará entre sus integrantes con Carlos Di Nallo, un astrofotógrafo de Buenos Aires.

“Estoy ansioso. Voy más que nada para hacer el registro fotográfico, pero va a ser un poco de todo, con talleres y charlas para los expedicionarios. No solamente fotografía, para que la gente se vaya con una idea más general, que sea algo más pedagógico”, contó el experto.

Di Nallo guardará sus cámaras y demás dispositivos que necesitará para la expedición y, en la mañana del 11 de diciembre, partirá a General Roca (Río Negro) desde Buenos Aires con el objetivo de llegar ese mismo día en la noche. El día siguiente en la mañana realizará todos los trámites de acreditación necesarios y luego tendrá lugar la bienvenida a los participantes. En ese momento comenzará con las actividades planeadas. Así se iniciará una de las expediciones más importantes del astrofotógrafo.

“Con la astronomía siempre tuve una relación pequeña. El puntapié inicial por el que empecé a prestar más atención a esta ciencia fue con la llegada del hombre a la luna, cuando tenía 17 años. A partir de ahí me interesó el tema, he tomado cursos de astronomía y, hace unos 12 años tenía un telescopio y empecé a hacer fotos a través del ocular, me gustó el resultado y me puse a estudiar sobre el tema”, detalló Di Nallo sobre sus comienzos como astrofotógrafo.

En aquel entonces trabajaba como productor asesor de seguros, pero con el tiempo empezó a ocuparse cada vez más de la astrofotografía hasta transformarla en su principal actividad.

Empezó dando algunas charlas, luego esas disertaciones se transformaron en clases, armó cursos, dictó conferencias en el Planetario de Buenos Aires, y también vino a Tucumán con algunos de sus cursos.

“Venía del lado de la astronomía y no sabía mucho de fotografía, así que tuve que estudiar para juntar los dos conocimientos; fue un gran cambio. De todas formas, el grueso de los astrofotógrafos son aficionados y casi todos tienen otra actividad principal”, dijo el experto, que combina la divulgación científica con la cultura.

Contacto con Tucumán

Di Nallo confesó que siente especial afecto por Tucumán. “El contacto con el observatorio nació a través del ingeniero (Alberto) Mansilla, que ya me conocía, porque llevé grupos y talleres a Ampimpa. Le gustó mi forma de encarar y llevar adelante los cursos, la fotografía también, y me ofreció el año pasado hacerme cargo de las fotos del eclipse de San Juan, que anduvo muy bien. Ni bien terminó esa expedición, Mansilla empezó a organizar la de este año”, relató sobre cómo surgió la posibilidad de la astrofotografía para el OAA.

Además, su acercamiento a la provincia no se dio únicamente a través del observatorio, sino que también la visitó para sacar fotos a los astros desde las Ruinas de Quilmes, una de los momentos que más valora como profesional de la astrofotografía. “La verdad que fue muy interesante estar ahí, no sé si emparda al eclipse… La verdad que fue una muy linda experiencia”, recordó. Y agregó: “adoro Tucumán. Siempre me trataron muy bien, así que siempre que puedo, vuelvo”.

Expectativas

El astrofotógrafo presenció dos eclipses parciales que pudo registrar. El último de ellos fue en febrero del año pasado, y capturó las imágenes desde la terraza de su casa. La primera vez en ver la totalidad de un fenómeno de esta clase -y capturarla con su cámara- fue hace un año en San Juan.

“Si no se tiene tanta experiencia, uno tiene que ir viendo qué va a hacer, porque no hay mucho tiempo. El eclipse dura dos minutos y ahí tenés que configurar la cámara y todo lo que hayás adquirido en ese momento ponerlo ahí, porque se va y es algo que obviamente no podés repetir”, explicó.

Vivir este momento representa un desafío y una oportunidad casi única para él, que ya piensa en ajustar su técnica fotográfica para el evento de diciembre: “quisiera exponer un poco más de tiempo en el momento de la totalidad (del eclipse) para ver si puedo hacer que se vea la textura de la luna”.

En sentido, el experto espera ver una imagen impactante, envuelto de un ambiente de emociones a su alrededor, producida por las diferentes reacciones de los demás expedicionarios. “Es una imagen potente… Ver cómo se cubre el cielo, cómo oscurece… He visto gente que se puso a llorar de la emoción, a gritar, saltar, hay algo que sale hasta naturalmente. Es un momento en el que no sabés bien para dónde mirar, si la gente, el cielo, se arma toda una situación muy extraña, linda, es espectacular para fotografiar”.

Pese a que la totalidad del eclipse dura sólo dos minutos, el fenómeno en sí se extiende cerca de dos horas y comienza cuando la Luna “muerde” el Sol y lo va cubriendo lentamente hasta taparlo por completo, una secuencia que Di Nallo se encargará de registrar.

“El hecho de capturar este momento es muy potente, es una imagen hermosa, hay algo de crecimiento personal, uno adquiere experiencia. Después está transmitirle a los demás los conocimientos que uno tiene, que la gente haga preguntas, y ahí uno se enriquece con ese ida y vuelta”, reflexionó ilusionado.

También lo motiva la heterogeneidad del grupo que viajará hasta la Patagonia. Los expedicionarios serán de Tucumán, Buenos Aires, Córdoba, Neuquén, entre otros, e irán con distintos objetivos cada uno. Habrá quienes se dediquen a admirar el paisaje mientras aprenden sobre astronomía, otros, en cambio, estarán listos para capturar el momento con sus cámaras. La edad de los aventureros que irán también diferirá, y habrá hasta un pequeño de dos años acompañando a sus padres. (Producción periodística: Homero Terán Nougués).