Crece en Tucumán el porcentaje de contratos de locación que se acogen al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 766/20, que prorrogó hasta el 31 de enero la posibilidad -establecida por primera vez en marzo- de congelar el valor de los alquileres. Según un informe elaborado en octubre por la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA), el 18% de los inquilinos de la provincia optó por esa vía, que hasta hace unos meses apenas era utilizada. La media nacional, en tanto, es de 9,8% para el mercado de viviendas.

“Hemos observado que hasta fines de septiembre, cuando venció por primera vez la alternativa de congelar los precios de alquileres, hubo poco acogimiento a la medida. La mayoría preveía que se terminaría acumulando mucha plata para pagar al final. Ahora es distinto: ante la inflación en ascenso y la desactualización de los salarios, cada vez más gente elige esa chance. Prefieren atender lo inmediato y dejar para febrero la resolución total del alquiler”, analizó Fernando Guzmán, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios.

El agravamiento de la crisis económica ha golpeado de lleno el sector en los últimos meses, evaluó el empresario en diálogo con LA GACETA. Una muestra de ello es que, según el relevamiento de la FIRA, el 23,9% de los comercios tucumanos que alquilan sus locales incumplió sus pagos el último mes (el promedio nacional, entre 17 provincias analizadas, ronda el 12%). La tasa local de rescisión de contratos en negocios también es una de las más elevadas del país: el 4,7% “devolvió las llaves”, frente a un 3% global en la Argentina.

“Creo que estamos peor que cuando entramos en cuarentena. Antes el mayor problema era cómo llevar la plata y hoy es que no hay para pagar -contrastó Guzmán-. La gente no está llegando a fin de mes y atiende primero sus necesidades básicas. Así, las crisis del sector comercial y el de viviendas van de la mano: hay menos consumo, los negocios recaudan menos y terminan retrasándose con sus cuotas. Los empleados cobran menos y se genera una cadena extensa de incumplimientos de los pagos”.

El agente inmobiliario Marcelo Stagnetto, por su parte, examinó tres conductas en el mercado locativo. “Primero, cuando se desató el lío de la pandemia hubo gente visionaria que previó que la crisis sería para largo y entregó pronto su local alquilado. Un segundo grupo ha decidido pelearla y ha llegado a acuerdos para cumplir con al menos el 50% de los pagos. En el tercer lote, que va más para las viviendas, están quienes han decidido abonar los montos con ajuste en vez de congelarlos hasta octubre por el primer DNU y ver luego cómo resolvían la diferencia”, desarrolló el empresario.

Así, a diferencia de su par, Stagnetto percibió que es reducida la cantidad de locatarios que decidieron “patear la pelota” de los pagos con aumentos. Aclaró, sin embargo, que es la situación de su inmobiliaria. “En nuestro caso lo que más hicimos fue elastizar unos días las fechas de vencimiento. En general, el porcentaje de cumplimiento se ha mantenido por buenos diagnósticos y renegociaciones”, dijo el agente.

Compra y venta, en baja

El mercado de alquileres se mantiene con una demanda constante pese a la crisis. La compra-venta de inmuebles, en contraste, está casi paralizada por los vaivenes del dólar. Así lo expuso, además de Guzmán, el empresario Virgilio Raiden. “El volumen de actividad es muy bajo. Hay mucha oferta y pocos compradores: es un buen momento para invertir, pero pocos lo hacen cuando el dólar oscila tanto”, explicó el también titular de la Fundación del Tucumán.