La fórmula de actualización para las jubilaciones que quiere aplicar el Gobierno a partir del año que viene quedó atravesada por la grieta. En los sectores opositores hablan de ajuste, mientras que en el oficialismo consideran que el proyecto -que deberá ser aprobado por el Congreso- “generará un incremento del poder adquisitivo de los haberes gracias al aumento del salario real y de los recursos de la Anses”.

Antes de que se aplique la nueva fórmula que surja por ley, los jubilados deberán recibir un último aumento por decreto, que regirá para los meses de diciembre a febrero. Se estima que la gestión de Alberto Fernández lo definirá en los próximos días, y que rondará entre 6 y 7%. En caso de ser así, ese incremento sería superior al de la fórmula de movilidad suspendida por la ley de Emergencia de fines de 2019, que arrojaba para ese trimestre una suba inferior al 5%.

50% de la nueva fórmula sería por la evolución salarial, y la otra mitad por la recaudación

Justamente, la iniciativa del Gobierno busca reemplazar de forma definitiva aquel sistema en desuso que fue aprobado durante la administración de Mauricio Macri. En este caso, no se incluirá la tasa de inflación: los aumentos regirán a partir de la evolución de los salarios y la recaudación por parte del Estado. En la Casa Rosada explicaron que la nueva fórmula se asemeja a la utilizada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que estuvo en vigencia entre 2008 y 2017.

“Una fórmula atada a la inflación no es deseable en la Argentina porque los ingresos de los jubilados han perdido poder adquisitivo. El objetivo político es recomponer esos ingresos”, explicó el Ministerio de Economía en un comunicado. “En diversos países, las fórmulas de movilidad se basan en inflación siendo que los precios en esos países crecen menos que los salarios, lo cual quiere decir que no hay un objetivo de recuperación real de los ingresos. Además, los niveles promedio y las variaciones de la inflación en esos países son mucho más bajos que los que se observan hace lustros en Argentina, lo cual les permite dar cierta previsibilidad al gasto previsional”, agregaron en la cartera que conduce Martín Guzmán.

6-7% sería el aumento por decreto que el Gobierno dispondrá para el lapso de diciembre a febrero

Recaudación y críticas

Incluir la recaudación en la fórmula apunta a cuidar la sustentabilidad fiscal, dijeron en el oficialismo. Los técnicos de Economía entienden que la nueva ecuación permitirá reducir el actual déficit previsional, dado que, si bien el salario real aumenta junto con el crecimiento económico, lo hace menos que los recursos tributarios. Por otro lado, se reincorporará el tope a los aumentos anuales, que no podrán ser superiores al crecimiento de los recursos totales de Anses (multiplicado por 1,03). Este tope representa una pieza clave para evitar que los gastos crezcan sistemáticamente más que los recursos.

En Tucumán, la senadora Silvia Elías de Pérez y el diputado José Cano (Juntos por el Cambio) criticaron el anuncio y lo calificaron de “ajuste” y “estafa”. “Es evidente que buscan cerrar las cuentas públicas con el bolsillo de los que menos tienen”, protestó la referente opositora.

Como desde 2008

1- Los aumentos serían cada seis meses y tomarán la recaudación y los salarios que se registraron entre tres y nueve meses antes

2- La inflación ya no será una garantía para la ecuación. Lo racaudado por la Anses en forma total fijará los límites de los aumentos

3- La fórmula propuesta no establece ninguna compensación inicial por las pérdidas de los haberes registradas entre 2018 y 2020