Una situación bastante habitual en nuestros días es la de mujeres con edad para acceder a la jubilación ordinaria, pero sin los años de aportes suficientes para alcanzar el beneficio previsional. O aún peor, sin ningún aporte.

Absolutamente todo lo que atañe a las mujeres fue modificándose con el correr del tiempo y el desempeño laboral no es la excepción. Hace unas décadas, la dedicación casi exclusiva de muchas de ellas era ser amas de casa; en la actualidad ganaron la calle, las profesiones, los puestos laborales e incluso ocupan cargos gerenciales y de gran responsabilidad, debido precisamente a que estamos en condiciones de desarrollar cualquier tipo de actividad remunerada o independiente como empresarias y profesionales.

No obstante ello, la realidad es que aún hoy nos encontramos con mujeres de 60 años de edad sin la posibilidad de acceder a la jubilación por los motivos arriba expuestos. Y si bien es cierto que contamos con una ley de moratoria previsional para que se puedan completar los años de aportes necesarios, esta normativa contiene una limitación intrínseca que hace inviable la posibilidad de encontrar una solución, salvo que la persona tenga unos seis años de aportes al menos, posteriores al año 2003.

Con el agravante que esta ley caducará en el mes de julio de 2022, salvo que se sea prorrogada su aplicación, modificada o sancionada una nueva ley.

Alternativas de solución

En nuestro rol de asesores previsionales, siempre nos cabe la responsabilidad de encontrar soluciones en el presente o a futuro, pero que puedan respaldar a las mujeres adultas (tema de esta columna, dado que los hombres sí tienen una salida previsional a los 65 años) para que cuenten no sólo con medios económicos, sino además con cobertura médico asistencial, a fin de satisfacer sus necesidades básicas y de salud.

Por ello nuestra sugerencia será siempre que toda persona que se encuentra sin aportes previsionales, comience a realizarlos; si es antes de cumplir los 60 años de edad, mucho mejor. Eso les dará la posibilidad de prepararse mejor para un futuro previsional.

Nuestro sistema es muy dinámico: frecuentemente tenemos modificaciones -lo cual exige que uno deba estar muy actualizado- y, en general, otorga nuevas alternativas de acceder a prestaciones previsionales a quienes no cuentan con los 30 años de aportes.

Siempre es preferible estar mejor preparadas. Hay que pensar que al momento de surgir una reforma legislativa las mujeres que ya están haciendo aportes directamente podrían acceder a la jubilación ordinaria.