Con pocos días de diferencia, dos películas que giran alrededor de la vida del artista plástico y performer tucumano Bernardo Kehoe fueron premiadas. Primero fue la mención especial a “El cisne equivocado”, dirigida por Lucila Frank y Andrea Morasso, en el Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo, en el que se registra su trayectoria; y luego fue el reconocimiento por el voto del público al filme “Esta noche en el Hotel Central”, de Daniel Casabé y Mario Martinelli, en el festival Escenario 2 Cine + Música, que tuvo lugar por la pantalla de Cont.ar.

Hotel Central es el nombre del estudio de Kehoe en la Capital Federal, donde recaló con sus propuestas hace más tres décadas, tras tener que abandonar Tucumán donde sufrió agresiones intelectuales y ataques físicos por su obra plástica y sus intervenciones actorales.

En el comienzo de la pandemia, junto a un grupo de vecinos impulsó en su espacio una serie de performances virtuales de baile, canto, actuación y otras expresiones a las que bautizó “cuarenshows”, que quedaron registradas en este segundo documental. Pero no es sólo el registro de lo que ocurre en este año, sino que se adentra en su mundo para retratarlo y la decisión de crear aún desde el aislamiento forzado por el covid-19.

En el Escenario 2, el premio principal Alcira Luengas fue para la película uruguaya “Espíritu inquieto”, en la que Eli-u Pena y Matías Guerreros reconstruyen la vida del músico montevideano de culto Gustavo Príncipe Pena; mientras que “Satori sur”, de Federico Rotstein, se llevó la primera mención en la competencia oficial con su registro de Miguel Grinberg, motor clave de la contracultura argentina de los años 60; y “Madre baile”, de Carolina Rojo, fue la segunda mención con su filme sobre las búsquedas de Vivi Pozzebón.

La Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales distinguió al documental “Armonías para despues de la guerra”, de Pablo Tosco y Migue Roth, sobre un proyecto artístico en el Kurdistán sirio asolado por conflictos bélicos, donde Gani Mirzo trabaja con músicos, poetas, profesores y chicos para reemplazar los ruidos de los bombardeos y ametralladoras con los sonidos que salen de sus instrumentos.

En tanto, la Asociación Argentina de Editorxs Audiovisuales premió a Julia Straface por “Una banda de chicas”, la reconstrucción de la historia de la banda Yilet, como puntapié inicial para preguntarse por el rol de la mujer en la música argentina.