Las elecciones que se llevan hoy a cabo en Estados Unidos impactan particularmente en Argentina de tres maneras: la posibilidad de lograr financiamiento de organismos internacionales, el precio de los productos de exportación y el acceso a los mercados de capitales. Resultando los últimos dos impactos determinantes para mercados emergentes en general y américa latina en particular.
Los problemas que enfrenta actualmente el país son consecuencia de la monetización de un déficit fiscal en un escenario de extrema desconfianza. La resolución de la actual situación demanda atacar ambos problemas de manera conjunta, siendo responsabilidad del gobierno el diseño y el compromiso de llevar adelante un programa sustentable y creíble de reducción del desequilibrio.
Ahora bien, en la medida que el país logre fondos frescos para financiar el sendero de reducción del desequilibrio fiscal, el mismo podría realizarse gradualmente. En el otro extremo, si el gobierno no lograse financiamiento alguno no podría tener una situación de desequilibrio con lo cual la magnitud del ajuste sería aún mayor y ocurriría de manera más rápida.
La posibilidad de lograr financiamiento externo vía un acuerdo con el Fondo Monetaria Internacional buscaría, además de financiar la gradual reducción del déficit, despejar dudas respecto de la hoja de ruta del gobierno, y de esta forma mejorar la percepción de confianza. Ahora bien, dado el poder de veto que ostenta Estados Unidos en el organismo, la relación que mantengamos con aquel país resultara determinante para el logro de un acuerdo, siendo determinante la elección del presidente estadounidense. Parecería poco probable lograr un acuerdo sin el alineamiento con Estados Unidos en política internacional, siendo mas extremas las demanda que podrían surgir de una reelección de Donald Trump.
En cuanto al impacto sobre el flujo de capitales y el precio de las materias primas de la elección del presidente de los Estados Unidos, el mismo surge del impacto económico que podría tener el resultado de la misma sobre la percepción de riesgo a nivel mundial y la posibilidad que en busca de cobertura el dólar se aprecia a nivel mundial. Los eventos de riesgo provocan la salida de capitales de países emergentes hacia Estados Unidos, generando la apreciación del dólar a nivel mundial -con la consecuente depreciación de las monedas de aquellos países- y consecuentemente la baja en el precio de las materias primas. La combinación de salida de capitales, depreciación de sus monedas y baja de precios de materias primas son un serio problema para los mercados emergentes, especialmente para los países poco ordenados.
En esta línea, el actual presidente de los Estados Unidos es el candidato preferido de Wall Street, con lo cual es de esperar que una victoria suya consolide las tendencias actuales, sin embargo, la dinámica de la economía americana durante su mandato no resulta alentadora en el mediano plazo. El déficit fiscal experimentó un fuerte incremento aun con la economía operando en pleno empleo, a la vez que intentado reducir el déficit externo de la economía americana inicio una guerra comercial, afectando los volúmenes de comercio internacional y por ende de crecimiento económico y bienestar a nivel mundial, sin comprender que el déficit es consecuencia de la utilización del dólar como unidad de cuenta a nivel mundial. Cada vez que el mundo demanda dólares, la forma en la cual los mismos se inyectan es mediante el intercambio de los mismos por bienes, generándose de esta forma el déficit externo de Estados Unidos. Si bien la guerra comercial redujo el déficit comercial de este país contra China, no se redujo el déficit total.
Ahora bien, esto no significa que Joe Biden resulte una panacea para la economía mundial. Una victoria suya seguramente generará la reacción de Wall Street lo que provocaría la baja en el precio de las acciones, y bonos en mercados emergentes. Este escenario luce como de mucha volatilidad e incertidumbre, con una gran salida de capitales de los países emergentes y una baja del precio de las materias primas.
Las implicancias de los diferentes escenarios electorales en Estados Unidos no permiten determinar taxativamente cual resultaría sería más conveniente para nuestro país, en todo caso esta vez la solución de los problemas económicos argentinos tiene mucho más que ver con lo que haga Argentina que con quién sea el nuevo presidente de los Estados Unidos.