Las elecciones a la presidencia de Estados Unidos son, desde hace décadas, un fenómeno que concita el interés global, mucho más desde que Donald Trump accedió a la Casa Blanca y convirtió a la política de su país en un espectáculo que se puede seguir por las redes sociales.

La potencia económica y la capacidad de conducción política de Estados Unidos pueden haber empezado a estar cuestionadas en los últimos años, pero su liderazgo, influencia y rango de intervención son aún muy marcados. Por eso, las elecciones en este país de más de 330 millones de habitantes (más de 7,5 veces la población de Argentina) han capturado la atención de media humanidad y tienen en vilo a los analistas políticos, a las clases dirigentes de todos los países y a los mercados financieros más importantes mundo. Aunque los únicos con posibilidades son los candidatos del Partido Republicano y al Demócrata, hay 21 postulantes a la Presidencia de Estados Unidos. Entre ellos está el cantante Kanye West, una profesora, un ex convicto y un homónimo del músico Phil Collins, que propone prohibir las bebidas alcohólicas. Para comprender algunos aspectos de estas elecciones, en las que se juega el destino de la potencia mundial y de muchos de sus aliados, ensayamos algunas respuestas a preguntas comunes, con ayuda del politólogo e investigador del Conicet Luis Karamaneff.

¿Cómo es el complejo método de elección?

El sistema electoral es de tipo indirecto. En “la mayor democracia del mundo”, para ser presidente no hace falta conseguir la mayoría de los votos, sino reunir 270 electores. El que consigue ese “número mágico”, alcanza la mayoría en el Colegio Electoral y la Presidencia.

Esos 270 votos se reparten entre los estados, según la cantidad de población. California, el estado más poblado, tiene 55 votos electorales. Estados pequeños, como Dakota del Norte y del Sur, Wyoming, Montana, Delaware o Vermont tienen 3. Texas, con 38 y Florida y Nueva York, con 29, son los estados que -después de California- más electores aportan. Dentro de cada estado (con excepción de Maine y Nebraska) los electores no se reparten de acuerdo a la cantidad de votos, de forma proporcional. El que gana, aunque sea por unos pocos votos, se queda con todos los electores del estado. Así fue que Hillary Clinton perdió la presidencia en 2016, pese a que consiguió mayor cantidad de votos.

¿Qué son los “estados pendulares”?

Hay estados rojos, republicanos. Hay estados azules, demócratas. Y hay estados púrpura, que son una mezcla de los dos anteriores. Se les llama “Swing States” o “estados pendulares” porque no tienen una afiliación mayoritaria clara y se inclinan por uno u otro candidato en las encuestas de opinión. Por eso, también se les llama estados “campo de batalla”, porque allí se centran las campañas de los candidatos y donde se juega el destino del país: Florida, Georgia, Iowa, Ohio y Wisconsin son algunos de esos estados pendulares.

¿En qué se diferencian los dos partidos?

Los republicanos suelen ser más conservadores en temas fiscales y sociales, suelen apostar por un Estado pequeño, que reduzca impuestos y permita el funcionamiento libre del mercado. Defienden que los ciudadanos puedan portar armas de fuego y son partidarios de eliminar el aborto o al menos de restringirlo. Los demócratas abogan por un Estado más participativo en temas de bienestar social, y hacer accesibles los servicios de salud y educación. Tienden a defender, al menos discursivamente, los derechos de las mujeres, de las minorías étnicas, del colectivo LGBT y las políticas medioambientales.

¿Cómo puede afectar los latinos el resultado electoral?

Los hispanos representan más del 13% de las personas con derecho a votar en Estados Unidos, y en los comicios de este año constituyen la minoría lingüística y étnica más numerosa con derecho a votar. Hoy, sus votos podrían ser determinantes para definir la carrera presidencial en estados como Florida y, de esta forma, potencialmente podrían decidir quién se quedará con la Casa Blanca. Pero, aunque tanto Trump como Biden se han dedicado en los últimos días a cortejar a las comunidades latinas en estados clave, como Florida, su interés por lo que pase en los países de Latinoamérica no ha sido parte de la agenda electoral, explica Karamaneff. De hecho, hasta la insistente prédica de Trump contra la inmigración de centroamericanos desde la frontera sur del país se desdibujó en el dicruso de campaña.

¿Es posible que haya fraude, como viene diciendo Trump?

La posibilidad de que ocurra un fraude en las elecciones presidenciales en Estados Unidos ha sido sugerida durante los últimos meses por el propio candidato republicano. Trump cuestiona el mecanismo de voto por correo que este año, a causa de la pandemia de coronavirus , se está utilizando de forma masiva. Hasta el viernes, habían votado por correo o de manera anticipada más de 90 millones de personas. Una preocupación muy seria para los analistas políticos es que Trump no dice claramente si está dispuesto a aceptar los resultados electorales si no le son favorables.

Lo cierto es que, a pesar de la insistencia de Trump, no hay amenazas creíbles que apunten a la posibilidad de un fraude. Gerardo Lissardy, corresponsal de BBC Mundo en Nueva York, ofrece más detalles al respecto.

¿Cuándo se sabrá el resultado?

Por lo general, se llega a conocer quién es el ganador unas horas después de cerrados los centros de votación. En 2016, Trump subió al escenario en Nueva York alrededor de la medianoche para dar su discurso de victoria sobre Clinton.

Aa menos que haya una victoria cerrada e indiscutible de Biden, pueden pasar semanas antes de que se confirme el resultado, cuando se termine el recuento, debido al aumento en los votos por correo. Hace 20 años, la elección fue resuelta en la Corte Suprema -que determinó que el republicano George W. Bush ganó por 537 votos el decisivo estado de Florida frente al demócrata Al Gore-. Por eso, el nombramiento de una jueza conservadora en la Corte Suprema es una jugada que puede favorecer a Trump si el resultado es disputado.

› Un profesional de la agitación mediática

Donald Trump -un millonario mediático sin experiencia en política- llegó a la Presidencia, en 2016, prometiendo menos impuestos y menor intervención del gobierno, más trabajos y ataque a la inmigración. Su costumbre de hablar al público por medio de redes sociales hizo que en ocasiones hubiera que desmentirlo por ofrecer información falsa.

› El heredero de la tradición demócrata

Joe Biden nació el 20 de noviembre de 1942 -si llega a la Casa Blanca sería el presidente de mayor edad, con 78 años-, en Pensilvania, pero es en Delaware donde desarrolló su carrera política. Desde que tenía 29 años, y durante los 36 posteriores, fue senador por este estado. Viene de una familia de clase trabajadora, blanca y acomodada.