“Después de haber publicado en Facebook mi historia, muchas personas me llamaron para preguntarme por qué lo había hecho. Leí la noticia y sentí que podría haber sido yo. No me pude callar”, dijo una docente, que usa el seudónimo Emily Dickinson, que también sufrió el acoso de Mauricio Gilberto Parada Parejas (32 años), quien le quitó la vida de varias puñaladas a Paola Estefanía Tacacho (32), el viernes por la noche.

La víctima, oriunda de Salta, era profesora de inglés. Vivía en San Juan al 200. El viernes fue interceptada por el agresor, que residía en Monteagudo al 800 y que la venía acosando desde hace más de cinco años. Hubo una discusión. Ella, desesperada, intentó escapar, pero no pudo. Parada Parejas la persiguió y le aplicó varias puñaladas y después, cuando un grupo de personas intentó detenerlo, se quitó la vida clavándose el cuchillo en el pecho.

Tacacho fue trasladada al Centro de Salud, donde falleció a los pocos minutos. No tenía ningún elemento que permitiera su identificación. Sólo llevaba el celular, pero los policías no podían tocarlo hasta recibir una orden judicial. El teléfono comenzó a sonar una y otra vez. Los pesquisas, ya con permiso, atendieron. Era Ana, su pareja, que preguntaba desesperada por ella. Allí le explicaron lo que había sucedido.

DESPUÉS DE LA TRAGEDIA. El cuerpo de Mauricio Parada Parejas estuvo tirado durante varias horas en la vereda de Monteagudo al 500. la gaceta / foto de diego aráoz

Los allegados contaron al personal de Homicidios, al mando de los comisarios Jorge Dib, Diego Bernachi y Juana Estequiño, que la docente salteña era acosada desde hace más de seis años por Parada Parejas. Lo había conocido cuando era su alumno en un instituto terciario de la capital.

De ahí comenzó a vivir un calvario. Lo denunció varias veces y hasta consiguió una prohibición de acercamiento a su favor, pero sólo eso. El juez Francisco Pisa lo sobreseyó cuando el fiscal Diego López Ávila solicitó que se lo enjuiciara por desobediencia judicial y amenazas en 2017. (Ver nota aparte)

Conmovedor testimonio

Emily Dickinson es el seudónimo de una docente. En un posteo, ayer contó lo que le había sucedido con Parada Parejas. “En el año 2011 yo enseñaba Antropología Filosófica en la Facultad de Psicología. Tenía un alumno que se sacaba 10 en todos los parciales. Cuando me tocó hablar de Nietzsche me pidió clases de consulta que me asustaron: siempre preguntas enredadas sobre la muerte y sobre Alemania, y la relación entre sus ideas filosóficas y el nazismo. Lo derivé al titular de la Cátedra. A él no quiso hacerle ninguna consulta”, publicó la profesora.

El dramático testimonio continuó así: “antes de terminar el año yo dejé de enseñar. A finales de ese año quedé embarazada. A los pocos meses empezaron a llegarme anónimos con amenazas de muerte y otros contenidos sexuales espantosos. Estaba atravesando un momento personal muy difícil. Hice la denuncia sin saber quién era”.

La mujer relató que los ataques continuaron, pero lo más grave sucedió cuando llevaba seis meses de embarazo. “El hostigador escribió en un sobre, a mano, ‘alemanes y nazis deben morir’. Mi apellido, por supuesto, es alemán. Reconocí la letra. Era mi alumno: Mauricio Parada Parejas, quien mató ayer a otra profesora. Lo denuncié esa vez con nombre y apellido, año 2012. La fiscalía intervino con todo lo que debía hacer. Nunca más tuve problemas”.

Una prohibición

“Tuve la suerte que el fiscal López Ávila actuó como corresponde. Me escuchó, creyó en mis palabras. Logró que le dictaran una prohibición de acercamiento y que lo obligaran a hacer un tratamiento psicológico. Todo fue muy rápido, pero con esas medidas se acabó el acoso”, indicó.

Dickinson lloró en varios momentos de la entrevista. “No podía creer lo que le había sucedido a esta chica. Ella, evidentemente no fue ayudada por la Justicia. Es horrible lo que pasó. No pude quedarme callada. Tenía que salir a relatar lo que ocurrió para que alguien haga algo”, concluyó.