Cuando una muerte tapa otra muerte
Estamos asistiendo a una de las más grandes y graves crisis social e institucional en nuestra provincia desde el regreso de la democracia del año 1983. Lo cierto es que es más fácil echar culpas ajenas y hacer valoraciones sobre la crisis general que atravesamos que hacerse responsables y actuar de una vez por todas. Para eso se necesita voluntad y decisión política, que pareciera no figurar en la agenda de gobierno. Es grave cuando la política no cree en planes para llevar tranquilidad a una economía muy debilitada, un sistema sanitario y educacional en terapia, la certeza de sentirse inseguros y con miedos que nos acechan constantemente, la pobreza en alarmante aumento, donde Tucumán muestra uno de los más altos índices lamentablemente. La falta de empatía, gobernando, pareciera para aquellos que dieron sus votos y no para la totalidad de la sociedad. No hay agenda, no hay iniciativas, no hay consensos, no hay políticas de gobierno que nos muestren que vamos hacia un camino seguro y, por lo tanto, no hay confianza. La incertidumbre y el descreimiento provocaron en tan solo pocos meses de este año una profunda crisis política y social. Casos resonantes de inseguridad de este año se muestran en las primeras páginas de los diarios, pareciendo que los responsables de brindarnos seguridad no tomaron nota, y lo que es más grave no se tomaron medidas para revertir la situación. Recordamos desde la muerte de Luis Espinoza y Nadal presuntamente a manos de la policía; el caso Ana Dominé; la muerte del padre Juárez; los distintos femicidios, incluida Abigail; las diferentes muertes atribuidas a disputas familiares sin investigar qué factor las produce; aquellas muertes de jóvenes de la Costanera vinculadas a las drogas e inasistencia y contención por parte de las instituciones del Estado hasta llegar a los casos en aumento de justicia por mano propia, tal cual la muerte de Juan Guaymás. Hoy lamentamos nuevamente un caso atroz y sin consuelo, como el femicidio de Paola, a manos de un supuesto acosador, que desgarra totalmente a su familia y amigos y deja devastada a la sociedad. Otra vez nos preguntamos: ¿Funcionan las instituciones en nuestra provincia? ¿Quién se hará responsable ante tan lamentable hecho? ¿O simplemente veremos pasar otra vida perdida que queda inmersa en la nada misma y que dejará de ser noticia hasta la espera de otro hecho lamentable? ¿Cuánto más debemos soportar? Este presente descontrolado nos lleva a un futuro muy cercano incierto y peligroso. Ignorar la realidad significa desconocer el riesgo que nos conduce al abismo. La sociedad parece saber la solución y tener la clave para revertir la situación de inseguridad, aclamando un cambio de fondo en las políticas actuales, si es que las hay, para revertir la emergencia en la que nos encontramos rehenes y presos.
Mariela A. Weisheim
mawl1980@hotmail.com
Sobre la propiedad privada
De los varios títulos de la información periodística de los últimos días, uno en particular me causó una impresión especial. Decía “Fuerte debate sobre la propiedad privada”. Una afirmación cuyo núcleo lleva a la perplejidad, por tratarse el derecho de propiedad de uno de los pilares en que se funda la organización jurídica y económica de nuestro país, y que ha permitido que este llegara a ser lo que fue en el concierto de las naciones hasta principios del siglo XX. Del título en cuestión, que lleva al desconcierto -incertidumbre y desorientación- y muy poco aporta a la tarea de superar los problemas actuales, emerge la sensación de que la Constitución Nacional ha dejado de existir y regir la convivencia social, e inmediatamente, a pensar cómo sería la vida de nuestra sociedad si cada día tuviéramos que definir los principios que inspirarán nuestras acciones. En la historia reciente, algunos países, como China, han revalorizado el derecho de propiedad. Hace aproximadamente treinta años, el parlamento de este país declaró mediante el voto de mil diputados, el compromiso del Estado de respetar este derecho. Esta decisión llevó al estado Chino a convertirse en la primera potencia comercial del planeta, y sacar de la pobreza a 400 millones de sus habitantes. Rusia, después de los millones de muertos que dejara la revolución socialista, toma también la senda del capitalismo. Nuestros gobernantes deberían expresar cuál es su pensamiento sobre este tema y poner los debates en los niveles que correspondan, evitando que lo hagan los ciudadanos a través de cruces y enfrentamientos que pueden llevar a extremos de violencia no deseados. Los argentinos tendemos a tomar tardíamente el tren de la historia, que seguramente nos ha de llevar a un destino distinto de aquel al que hubiéramos querido ir.
José Luis Díaz Robín
jldiazrobin@gmail.com
Residuos urbanos
He leído en LA GACETA (29/10), el artículo periodístico “Por una política integral y consensuada de los residuos “. Felicito a la población y a la comuna rural de Santa Lucia, por las acciones que desarrollan en pro del medio ambiente. Pero como dice un refrán popular: “una golondrina no hace verano”. Por definición, los residuos sólidos urbanos (RSU), son los que se originan en la actividad doméstica y comercial de ciudades y pueblos. Se estima que cada tucumano produce entre 800 gramos y un kilogramo de basura por día. Con relación a estos residuos, en Tucumán nos rige la Ley 8.177 que regula las etapas de: 1) Generación 2) Disposición inicial 3) Recolección 4) Transferencia 5) Transporte 6) Tratamiento y 7) Disposición final. La responsabilidad de la aplicación de la Ley la tienen los municipios y comunas. Los controles los debe hacer la Secretaria de Estado de Medio Ambiente (SEMA). La Ley dispone además, que tanto los municipios como las comunas y la SEMA, deben promover la educación ambiental entre los vecinos para que colaboren en la gestión de los RSU. Tucumán tiene 19 municipios y 94 comunas y la mayoría de estas instituciones no cumplen con la Ley o la cumplen de modo parcial. Lo grave es que en un sistema de gobierno democrático republicano, el no cumplir o violar las leyes con total impunidad, hace que el sistema pierda credibilidad ante ciudadanos y contribuyentes que sostienen al sistema. Resumiendo: contaminar es un delito pero nada se hace y el pasivo ambiental crece día a día. Pero la mala o nula gestión de los RSU no solo afecta el cauce de canales, acequias, arroyos y ríos, sino también: a) Contaminan la cuenca Salí-Dulce, las aguas subterráneas, el aire y el suelo b) Favorece la proliferación de insectos y roedores transmisores o portadores de enfermedades c) Impactan sobre el paisaje (natural, rural y urbano). En muchos países del mundo, la gestión de los RSU es una cuestión de Estado. En Tucumán no es así, y por eso estamos como estamos y sin planes ni programas sustentables de gestión.
Juan Francisco Segura
segurajuanf@hotmail.com
Gulliver y La Ley
El artículo de Álvaro José Aurane del 30/10 me recordó un pasaje de “Los viajes de Gulliver” en su descripción del estado de la Ley en la Inglaterra de 1700 que de modo sobrecogedor me sitúa en la de nuestro Tucumán 2020. (Gulliver conversa con su amo el Houyhnms) Dice así: “ Una cuestión que lo tenía perplejo... yo le había dicho que algunos abandonaron el país porque los había arruinado la ley; le había explicado el significado de tal palabra y no acababa de entender cómo es que la ley cuya finalidad era proteger a los hombres podía ser ruina de nadie...”. “ Dije que había una asociación de hombres entrenados desde jóvenes en el arte de demostrar con palabras, multiplicadas a tal propósito, que lo negro es blanco y lo blanco es negro según la paga recibida. Por ejemplo, si a mi vecino se le antoja mi vaca contrata a un abogado para demostrar que tiene derecho sobre ella; yo tengo que contratar uno para que me defienda. Yo, el verdadero dueño, tengo graves inconvenientes: mi abogado ejercitado desde la cuna en defender la falsedad se halla fuera de su elemento a la hora de abogar justicia...”. “Sólo podría sobornar al abogado de mi rival o hacer que mi abogado haga lucir mi posición lo más injusta posible para tener el favor del tribunal... a estos jueces se los elige entre los abogados más diestros vueltos viejos y perezosos... toda la vida predispuestos contra la verdad y la equidad y favoreciendo el fraude, el perjurio y la tiranía.” “Evitarán considerar los méritos de la causa, no querrán saber de los títulos de propiedad de mi vaca sino que se explayarán acerca de las circunstancias que no hacen al caso: si la vaca era bermeja o negra, cuernos cortos o largos, si pacía en campo redondo o cuadrado, si la ordeñaban dentro o fuera de la casa. Luego consultan precedentes y al cabo de veinte o treinta años llegarán a una conclusión.” Esta asociación posee una jerigonza peculiar que ningún mortal puede entender; han confundido la esencia de la verdad y la falsedad , del bien y del mal de modo que tardarán treinta años en decidir si el campo que me legaron mis antepasado por seis generaciones me pertenece a mí o a un ajeno de más de trescientas millas”. (Jonathan Swift- 1735). Cuánto necesitamos que algunas personas honorables y con influencia empiecen a tomar cartas en esta gravísima cuestión de nuestra justicia local que luce un atraso de trescientos años a la luz de los párrafos de la célebre novela reducida a inocuo cuento infantil. Tal es la naturaleza humana.
Evelina B. Nader
pupinader@ hotmail.com