Nos encontramos a fines de octubre. Las lluvias empezaron a aparecer después de un larguísimo período de sequía que afectó de manera grave a los cultivos invernales -como trigo y garbanzo-, a cítricos que no disponen de sistemas de riego y a pasturas en general, generando pérdidas de rendimiento y muertes de plantas en los casos más graves.
Ahora es necesario que llueva de manera moderada durante varios días, para que se vayan acumulando milímetros de agua útil en los suelos, sin que ocurran problemas de escorrentías e inundaciones que perjudican a toda la sociedad.
En la región, al inicio de todas las campañas gruesas, las lluvias pasan a ser fundamentales para que los suelos tengan la humedad suficiente para que se realicen barbechos en tiempo y forma, y para que se logre iniciar una siembra adecuada.
Cuando comienza una nueva campaña gruesa la mayoría de los productores y los técnicos empiezan, como primera medida, a evaluar cuál es la actual situación de los lotes que serán utilizados para la próxima siembra de soja, maíz o poroto, un aspecto fundamental antes de que las lluvias aparezcan. Se trata de conocer cómo se viene comportando el lote respecto de las malezas.
Es importante conocer cuál es su historia, cómo fue su comportamiento durante la campana gruesa pasada y cómo pasó el invierno, en cuanto a la aparición de nuevas malezas. Sobre todo, en aquellas que están generando graves problemas, como las resistentes y/o tolerantes a ciertos herbicidas.
En cada campaña se ve un avance de nuevos biotipos, que varía de acuerdo a la especie y a su capacidad de dispersión, ya sea natural o también de manera artificial por la maquinaria. La expansión de estas malezas también dependerá del nivel de adopción de nuevas prácticas de manejo -tanto preventiva como reactiva- que realicen los productores para controlarlas.
Como se señaló en varias disertaciones realizadas por los técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) -en especial, de Ignacio Olea, recientemente fallecido-: “es necesario que los productores y técnicos tomen consciencia del manejo técnico y adecuado de malezas, evitando generar resistencias y tolerancia y, por supuesto, evitando su diseminación”.
Según diversos trabajos de investigación realizados por la Eeaoc, los problemas de malezas están dados por la gran capacidad de algunas especies gramíneas perennes de desarrollo temprano para desenvolverse durante el otoño, lo que les permite llegar en pocas semanas a la floración, su momento fenológico de mayor tolerancia al glifosato y de menor efectividad de los graminicidas.
En general, todas las especies, en la medida que se demoran las fechas de siembra, van creciendo y generando cada vez más dificultad para su control. Pero idealmente se debe hacer un esfuerzo para evitar llegar a esas instancias; principalmente mediante estrategias de barbechos largos o intermedios, o con cultivos de invierno.
En el caso de las resistentes, cada año es más evidente la presión de biotipos de gramíneas, pero, en general, los productores ya saben cómo encarar su manejo.
Respecto a malezas de hoja ancha resistentes, la Eeaoc recomienda evitar su diseminación y tener la mejor manera de controlarlas. Y para ello la institución tucumana tiene los técnicos y las herramientas para encontrar estas soluciones.
Lo principal es focalizarse en tratar de mantener los campos libres de malezas ya conocidas por técnicos y productores que generan problemas con su resistencia o tolerancia a herbicidas, aplicando acciones como la prevención de la infestación y la diversificación. Y no se habla sólo de diversificar rotando cultivos, sino también de diversificar manejos -químicos y culturales- dentro de cada lote.
La campaña que se avecina debe ser evaluada en todo sentido para poder enfrentar uno de los desafíos que actualmente afronta la agricultura, como lo es el control de malezas. Y en este sentido es importante destacar todas las investigaciones que realizaron y realizan los técnicos y los investigadores de la Eeaoc, que son volcadas al medio productivo, y que por medio de capacitaciones y de publicaciones los productores pueden sacar provecho de esta problemática que se complica día a día si no se realiza un manejo de malezas adecuado del lote a sembrar.