"Volvieron las marchas, las discusiones, la grieta... Como la marcha del lunes, que tuvo dos características que se vienen repitiendo desde hace rato: nadie la convoca y no hay una consigna especifica que movilice a la gente. Y si nadie las convoca y no hay un dueño que la movilice, vos que fuiste a la plaza quedaste igualado con el dirigente, tenés el mismo poder que el dirigente. Si es una estrategia de la oposición, flaco favor se hacen ya que lo único que muestra es que se están escondiendo detrás de sus representados. Y si no es una estrategia, es una gran muestra de debilidad de los dirigentes".

Con ese análisis comenzó el editorial de Federico van Mameren, que además remarcó: "en el banderazo de Tucumán aparecieron algunos carteles aislados pidiendo justicia, relacionados con las grabaciones del juez Eniruqe Pedicone". En ese sentido, destacó que el gobernador Juan Manzur "mira para otro lado, mientras que el vicegobernador Osvaldo Jaldo hace lo contrario, aunque los resultados son los mismos". 

"Nos gustaría que el gobernador fije una posición y no que diga simplemente que la justicia debe pronunciarse. Y que le vicegobernador haga algo más que defender a su amigo", agregó.

"El canciller Manzur mira para otro lado, trata de ser conciliador, como si el problema no existiera. Pero este lunes demostró que tiene algún problema", siguió. Y advirtió que "no se entiende por qué nadie le explicó que decidir acatar lo que decía el decreto era solo quedar bien con el Presidente y quedar mal con toda la economía de Tucumán; porque no se puede todo. Sigue al disyuntiva de salud o economía". 

Para finalizar, destacó que "la grieta que afronta estos momentos la Argentina encontró un puente, que es la debilidad de liderazgo que tenemos. Un grupo no se anima a convocar y el otro, el oficialismo, está con miedo a conducir".