El uso de las pantallas móviles está provocando un aumento importante de los casos de miopía en los jóvenes. De hecho, casi siete (6,5) de cada 10 niños de entre ocho y 15 años, la generación de los nativos digitales, son miopes, según expertos del Hospital La Salud, de España, informa la agencia de noticias Europa Press.
La miopía es un trastorno que provoca que la imagen no se enfoque bien sobre la retina por lo que los objetos lejanos se ven borrosos. Una de las causas de este aumento es que siete de cada 10 jóvenes está solamente menos de una hora al día realizando actividades al aire libre y más de la mitad se pasan entre cuatro y ocho horas delante de la pantalla de un celular.
Según los especialistas, cerca de la mitad de los jóvenes han tenido su primer teléfono celular entre los seis y los 12 años, es decir, en la primaria.
Y año tras año esta edad se reduce, lo que está provocando un aumento de esta patología, un aumento de las dioptrías (-0,75 anuales de media) y cada vez en edades más tempranas (de los siete a los 12 años).
“Estas cifras indican que cuando estos niños estén en edad universitaria tendrán muchas más dioptrías que las generaciones anteriores”, advierten los médicos.
Aumento
Por otra parte, profesionales de la unidad de oftalmología del Hospital Vithas Medimar, también de España, explicaron que la miopía en niños de cinco a siete años ha crecido un 20% en los últimos años debido al cambio en su estilo de vida, que los pone en una sobreexposición visual ante las pantallas, el continuo esfuerzo por mantener un enfoque de cerca y la disminución de la exposición a la luz, entre otros motivos,
En ese sentido, apuntaron que en varios estudios se muestra que tan sólo un 10% de los niños pasa más de dos horas y media al aire libre al día. Por ello, “es necesaria la monitorización de los cambios visuales en niños y aplicar medidas de control de miopía si fuera necesario”, advirtieron.
Problemas comunes
“La falta de conciencia sobre la importancia de la revisión periódica de la visión, especialmente en los rangos de visión pediátricos, es un problema”, dijeron. Y agregaron que, a pesar de existir dificultades visuales, muchas de ellas no se detectan, especialmente si sólo tienen lugar en un único ojo.
“Por lo tanto, es relevante acudir al profesional de la visión de manera periódica, al menos de modo anual, para controlar la visión y tomar las medidas necesarias en caso de que se detecten problemas”, recomendaron.
La oftalmología infantil comprende el manejo de anomalías funcionales de la visión que causen visión doble, molestias y borrosidad para leer en visión de cerca, así como la incapacidad para realizar cambios de enfoque de lejos.
Otra línea de actuación de esta especialidad es el desarrollo de entrenamientos visuales de eficacia demostrada científicamente para ojo vago o ambliopía. Este tipo de entrenamiento se acuerda en colaboración con el oftalmólogo pediátrico con el fin de acelerar el proceso de recuperación.
Otro ámbito es la baja visión, que consiste en la existencia de una deficiencia visual severa no compensable con gafas y lente de contacto, y que, a su vez, no es susceptible de mejora con tratamiento médico-quirúrgico.