LA GACETA propuso tres preguntas a ocho representantes del pueblo, a propósito de la nueva encíclica del Papa “Fratelli tutti” que tiene un capítulo sobre la política.
Estos fueron los interrogantes:
1- ¿Qué piensa que tenemos que cambiar para hacer una política más saludable?
2- ¿Cuáles son los principales defectos de la política en Tucumán?
3- ¿Debería haber una escuela de dirigentes o alguna formación mínima en ética para cumplir con la función pública?
Raúl Albarracín (Partido por la Justicia Social)
1- Es imperioso recuperar los valores en la política y en la sociedad. La política es una actividad noble y ello implica que se empleen medios nobles también. Que exista vocación de servicio (que no es otra cosa que la solidaridad: la vocación de buscar el bien de todos) e idoneidad en quienes son actores de la vida política.
2. Los defectos son los egocentrismos y la constantes dialécticas que profundizan grietas que son una barrera para el diálogo y el debate sincero para construir consensos.
3. Es un derecho y un deber participar. En centros de estudiantes, instituciones intermedias y escuelas de dirigentes para involucrarse en el trabajo por el bien común.
José María Canelada (UCR)
1. Hay que volver a hacer carne aquella idea original de lo que significa “hacer política”, que no es otra cosa que la búsqueda del bien común. Solo con dar ese paso y abandonar la puja sectorial como única razón de ser en la disputa pública, estaríamos dando un giro hacia un sistema politico menos tóxico, más saludable.
2. Lo primero es recuperar el respeto por las reglas de juego, por las instituciones, por la ley. Hace falta entender el ejercicio del poder no como una carrera para arrasar al otro, sino como el espacio necesario para construir con el otro.
3. Hace falta una ley que regule la ética pública. Es indispensable tener límites claros y que la sociedad los demande y los exija.
Ricardo Bussi (Fuerza Republicana)
1- Lo primero es eliminar la corrupción que existe en la clase política. Dirigentes que buscan hacer política sólo para enriquecerse, para hacer negociados, para enriquecerse y así cambiar de modo de vida y no para el bien común.
2- Uno de ellos es la falta de autocrítica, esa imposibilidad y esa soberbia que no te permite ver qué cosas estás haciendo mal. El “yoismo”, la perpetuidad en los cargos, la falta de renovación. La política necesita nuevos aires, nuevas caras.
3- Ficha limpia para quienes se postulen a cargos públicos. Formación, conocimientos, preparación, capacitación, dominio de la realidad, capacidad de escucha. Basta de improvisar y de trabajar sobre la leche derramada.
Silvia Elías de Pérez (Senadora por UCR)
1- Hace falta volver a la fuente, entender que la política es la búsqueda del bien común, traer nuestros mejores valores del amor al civismo.
2- El principal defecto es que los dirigentes políticos se hayan transformado en reclutadores de votos, como decía Moisés Lebensohn. Hay una confusión de roles, proponen al pueblo resolverles necesidades personales, abandonan la búsqueda del bien común y las mejores prácticas para el desarrollo y que las personas puedan crecer.
3- Lo que debe haber es verdadera vocación por el servicio público. La formación ética debe volver fuerte a nuestras escuelas. Necesitamos dejar de vernos como enemigos.
Enrique Orellana (Tucumán Innovador)
1- Para hacer una política más saludable se deben ajustar medidas más vigorosas jurídicamente, de la mano de la política, a los fines de poder crear y mejorar las leyes en defensas del medio ambiente.
2- Los principales defectos que la política en Tucumán es la falta de unidad en los criterios positivos. Se deberían dejar de a lado los intereses individuales de toda la clase política para encontrar resultados óptimos en bien de la sociedad.
3- Hay cursos en instituciones, escuelas y universidades que dictan formación política y ética. Eso depende de cada uno que quiera formarse y ver de más de cerca la realidad política. Pero lo que más vale son los valores y principios que traemos desde nuestros hogares.
Federico Masso (Libres del Sur)
1- Hay que retomar el camino de la política como militancia, y herramienta de transformación, progreso y reducción de desigualdades. Como motor de crecimiento científico y productivo. Un Estado pensando en canalizar la creatividad individual.
2- La profesionalización de la política ha convertido a la función pública en depositario de tecnócratas sin proyecto social y económico a largo plazo. Es un tridente vicioso: corrupción, clientelismo e impunidad como herramienta de cooptación y sostenimiento de poder. La política como salida laboral o para asegurar la prosperidad económica.
3- Los y las políticas provienen de la sociedad y si la sociedad tiene defectos en cuanto a la ética eso se refleja en sus dirigentes.
Walter Berarducci (Partido por la Justicia Social)
1- Debemos empezar a poner a la persona y su entorno, al hombre, en el centro. Una Familia arraigada, una escuela que forme integralmente y trabajo digno. Ese debe ser el círculo virtuoso que debemos buscar.
2- La política fue desvinculada de la moral, paso a ser un acto de comercio para culminar con su máxima degradación al sustituir el Bien Común por el interés personal del gobernante de turno y su familia. El voto fue degradado, la participación anulada, la división de poderes republicanos convertida en toma y daca.
3) La formación para la política requiere de un conocimiento que se obtiene en la vigencia de las instituciones.
Sandra Mendoza (Tucumán Innovador)
1- Esta pandemia requiere de nuevos liderazgos comprometidos con las necesidades de la gente, con una profesionalización que los hace aptos para encontrar soluciones a las crisis que vivimos.
2- Como en cualquier dirigencia de cualquier provincia de nuestro país, el caudillismo, la rosca política, la falta de transparencia y el machismo son los principales defectos. Afortunadamente la clase dirigentes está evolucionando, a pesar de que no al ritmo que quisiéramos.
3- Necesitamos capacitación, espacios de reflexión y análisis. Con dirigentes capacitados los valores como el bien común, la transparencia, el servicio a la comunidad, se priorizan.