¿Por qué decimos que estamos atravesando una pandemia?

La Organización Mundial de la Salud declaró a la covid-19 como una pandemia: una enfermedad contagiosa que afecta a todo el mundo y que se propaga con gran rapidez. Es por ello que se dice que el virus no discrimina porque ataca por igual a todos y en casi todos los países trae una mayor desigualdad, y en especial, económica. Somos conscientes de la angustia que genera no poder trabajar, cerrar negocios, no tener espacios en la casa para aislar a un ser querido. Sí lo sabemos y nos duele pero nuestra obligación es evitar las enfermedades y las muertes.

¿Por qué dos realidades? Una es la realidad del virus que circula libremente entre nosotros porque estamos atravesando la transmisión comunitaria: es decir, que el virus convive con nosotros y día a día nos enteramos de que más amigos, conocidos, trabajadores, familiares están contagiados. No necesitamos más pruebas. Pero hay otra realidad que contrasta con la anterior que es que hay cada vez más vecinos que salen sin barbijo o que lo llevan en el cuello o en la mano porque piensan que la cuarentena ya pasó y que podemos circular sin protección porque no nos vamos a enfermar. La negación es una actitud subjetiva importante para no angustiarnos pero es tremendamente peligrosa cuando se queman barbijos, se hacen reuniones, cuando se cree que todo es mentira y que hay que defender nuestra libertad. Pero, ¿qué libertad? ¿Es acaso la libertad para enfermarnos y enfermar a nuestros seres queridos?.

Estas dos realidades nos confunden porque nos lleva a creer que todo pasó. Pero no debemos olvidar que en una reunión, basta un contagiado, para que la enfermedad se difunda y contagie a muchos.


¿Cómo protegernos?

1. Protegernos con el aislamiento físico es una de las medidas más importantes, que no es aislamiento social porque estamos protegidos por la salud pública gratuita de la que otros países carecen. Contamos con personal sanitario calificado: médicos, kinesiólogos, bioquímicos, enfermeros, asistentes, personal de limpieza y de seguridad que arriesgan su vida diariamente para cuidar la salud de todos.

Cubrir la boca, la nariz y usar anteojos son conductas que debemos incorporar para no contagiarnos y lavarnos las manos con jabón para evitar tocarnos los ojos, la boca y la nariz, que son las puertas de entrada del virus hacia nuestro cuerpo.

2. Protegernos de las noticias falsas que se transmiten por las redes: que ofrecen remedios que no están corroborados por la ciencia y que producen enormes enfermedades que llevan a la muerte. Que afirman que las vacunas no son efectivas, olvidando que gracias a ellas hemos sobrevivido varias pestes. ¿Qué hubiera pasado si no habríamos vacunado a nuestros hijos y si nuestros padres no nos habrían vacunado en la niñez?

3. Protegernos es confiar en la palabra de nuestros investigadores, en nuestra educación, en nuestra salud pública para atravesar tiempos de crisis porque no existen las salidas mágicas.

4. Protegernos es ser solidarios con los que se contagian, con el personal sanitario y desterrar la discriminación que es una de las peores conductas que muestran ese deplorable costado humano, sobre todo cuando los tucumanos nos caracterizamos por ser “amigueros” y buenos vecinos.

5. Protegernos es cuidarnos para poder cuidar a los nuestros, al personal sanitario y a nuestros vecinos.

6. Protegernos es guiarnos por la información fiable que ofrecen el sistema público de salud, los investigadores y científicos argentinos y extranjeros, que con su nombre dan cuenta de sus avances y no ocultándose en el anonimato.

¿Por qué decimos que volveremos a una nueva normalidad, cuando termine la pandemia? Porque no volveremos a las rutinas argentinas: el abrazo, el beso, el mate sino que habremos incorporado a nuestros hábitos cotidianos las precauciones necesarias, desterrando la negación, la discriminación y el miedo irracional para elegir el camino de la prevención solidaria.